Lactancia y Trabajo

Para continuar con la lactancia cuando la mamá tiene que volver al trabajo, por sobre todas las cosas, esa mujer debe estar tranquila, porque son muchas las ambivalencias que se le presentan.

Por un lado quiere estar con su bebé, pero por otro lado siente la necesidad y quiere retomar sus actividades.

Siente mucha angustia, ansiedad. Necesita mucha contención del entorno. Y por sobre todo se debe respetar su deseo; ayudarla en lo que ella quiera hacer al respecto. De esa manera podrá disfrutar de lo que haga, porque de eso se trata. Disfrutar de la lactancia y de estar con su bebé y disfrutar de su trabajo.

La leche de fórmula o maternizada sólo atenta contra la lactancia cuando se les da a los bebés muy pequeños. Pero si ya tiene más de 4 meses, no afecta si se le sigue dando el pecho. Se debe estar atenta porque el bebé se acostumbra más fácilmente a la mamadera, porque la leche fluye más rápido y de manera continua, cosa que quizás no ocurre cuando se le da el pecho.
Lo que afecta a la lactancia es si se le suprimen succiones, estímulos, ahí es cuando la producción de leche disminuye.





Quizás un pecho produzca menos que el otro: para eso hay que tener en cuenta con cual se le terminó de dar en la mamada anterior. Se debe alternar uno y otro. Y Si se le diera de un solo pecho no existe problema, si no hubiese producción del otro. El cuerpo responde a los estímulos que se le presenten.
El sacarse la leche para guardar requiere del aprendizaje de cierta técnica. No se deben reemplazar mamadas. La leche generalmente se extrae con un sacaleche, aunque también puede hacerse de forma manual, el que en todos los casos es importante que la mujer aprenda a realizarlo. Se deben higienizar correctamente las manos y el recipiente, que puede ser de vidrio o vasitos o bolsitas especiales. Se aconseja comprar mamaderas de buena calidad, que no sean muy costosas, y siempre muy bien esterilizadas.

Si se extrae la leche en el trabajo, y no hubiese heladera, se debe llevar una de telgopor con cubitos de hielo de la casa.
La mamá tiene que estar tranquila, sentir que la apoyan y no que la apuren. En la heladera la leche dura aproximadamente 48 horas. Se debe colocar en una parte que esté limpia, que no haya habido alimentos crudos, donde se guarden cosas del bebé. Con una vez por día es suficiente para estirilizar el sacaleche. Hay partes que se higienizan calentándolas y otras no, sólo es suficiente con hervir agua y se colocan ahí los productos. No es necesario ponerlos a hervir.

La leche que se consumirá se debe sacar del freezer por la noche, dejándola en la heladera. Al día siguiente ya estará líquida. Se pone a calentar bajo el chorro de agua caliente. Nunca en micro ondas o sobre la hornalla. No es que le haría mal al bebé, sino que se pierden sus propiedades. La leche no debe estar caliente, sólo a temperatura ambiente. La leche que le da la mamá no es caliente ni fría. Si quedasen restos de leche en la mamadera, hay que tirarlos, ya sea de la leche materna o de la comprada. Sólo en el caso que quede una buena cantidad, y sabiendo que se le proporcionará de inmediato, se la puede guardar en heladera para luego ofrecérsela al bebé.
El plan a seguir depende de cada mamá y sus actividades, sus horarios y los del bebé,; la distancia del lugar de trabajo, el tiempo que puede tomarse, la edad del bebé, etc. También hay que pensar que aproximadamente alrededor de los 6 meses se incorporan los semisólidos.

No es fácil llenar 3 mamaderas 5 días a la semana.
Se debe tener en cuenta de ofrecerle el pecho justo antes de irse, ya sea en la guardería o donde se deje al bebé. La mamá tiene que estar tranquila, sabiendo que de no estar ella, el bebé tendrá una mamadera para tomar la leche. (para que no se sienta presionada ante tantas cosas). Y tranquila, justamente, del lugar donde deja a su bebé.
Debe disfrutar de la lactancia, y para eso, relajarse. Beber mucho líquido y alimentarse adecuadamente (que no significa comer x dos). Debe descansar cuanto pueda y saber que cuenta con el apoyo familiar.

No debe guardar la leche mucho tiempo antes, ir preparándola a medida que la necesita, porque la leche se adapta a las necesidades del bebé. No es la misma leche siempre la que produce la mamá. Sus componentes van variando de acuerdo a los requerimientos del bebé. Así pues que si se la guarda mucho tiempo antes, no serviría.

La mamá no tiene que engordar para proporcionarle la leche a su bebé (como se creía antiguamente). Todos los excesos son malos. Debe alimentarse correctamente. Puede tomar un café o un vaso de alguna bebida que contenga alcohol, preferentemente lejos de las horas de las comidas del bebé.

Para extraerse la leche, la hora más adecuada es por las mañanas, en que debería haber mayor producción de leche y estaría más descansada.
Lo que varía de acuerdo al cansancio de la mamá es la cantidad de leche que se produce, pero no la calidad.
Como método anticonceptivo, no puede afirmarse que lo sea, porque debería ser muy exacto y regular. Pero sí tiene un sinfín de beneficios el dar el pecho a los bebés: previene cáncer de útero y de ovarios; ayuda a los huesos porque los recalcifica. Se puede decir que ayuda a la mujer a volver a su peso normal, levanta su autoestima, etc.

Marcela González Petrillo
Puericultora
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