El cáncer de mama está en boca de todos

El cáncer de mama está en boca de todos
La mala alimentación favorece su aparición, mucho más que la genética del paciente.

Sólo del 12 al 14% de los cánceres de mama son hereditarios, por lo que resulta interesante profundizar en los otros tres factores de riesgo de esta enfermedad siendo el tipo de alimentación el más destacable, seguido por el estado inmunológico y los estados emocionales como el estrés oxidativo, las depresiones y el abandono de las personas.

“Resulta importante tener en cuenta que durante el desarrollo del cáncer, tanto en su etapa de carcinogénesis (comienzo), de desarrollo (alimentar al mismo para que vaya creciendo) y de propagación (la diseminación a distancia), está presente la alimentación”, señala el doctor Horacio Limongelli, ginecólogo de la Clínica San Camilo, quien afirma esta teoría explicando que “el cáncer no es casual sino que obedece a factores causales, por lo que la verdadera prevención pasa por tomar conciencia y actuar en consecuencia ante ciertos cambios de hábitos que podamos adquirir”.

A partir de esto los especialistas hablan de prevención primaria en el caso de las personas sanas y de prevención terciaria en las que padecieron la enfermedad para no caer en una recidiva (reaparición de la enfermedad tras la convalecencia y recuperación de la misma).

Pero cuando la enfermedad ya fue diagnosticada, existen en la actualidad nuevas alternativas para su tratamiento complementario que consta en generarle al cáncer un medio hostil para su desarrollo, a través de una correcta alimentación basada en las dietas alcalinas y las cetogénicas, cuyas propiedades nutricionales le quitan al tumor la posibilidad de desarrollarse.

DIETA ALCALINA
Vegetales de hojas
(su clorofila, es altamente alcalinizante)
Espinaca, berro, coliflor, tomate, remolacha, zanahoria, espárragos, apio, cebolla y choclo.
Frutas
Limón, manzana, melón y uvas.
Frutos secos
Almendras, castañas y avellanas.
Otros alimentos
Semillas, quesos vegetales como el tofu, leches de cabra y de soja, té verde, de jengibre y miel.
Agua
Como es portadora de oxígeno, para aumentar su alcalinidad, se aconseja agregar limón.
DIETA CETOGENICAS
Proteínas de origen animal
Carnes frescas y curadas (panceta, jamón), huevos, mariscos y pescados.
Grasas
Aceite de coco, manteca y quesos curados.
Semillas y frutos secos
Almendras, nueces y semillas de lino, calabaza y de girasol.
Verduras
Coliflor, berenjena, tomate, espárragos, aceitunas y todas las verduras de hojas verdes.
Lácteos
Yogures, quesos cremas y frescos.

Existen a su vez otros factores de riesgo como pueden ser la menarca y la menopausia (si es precoz o tardía, respectivamente, hay mayor exposición al estrógeno); las cirugías previas con diagnóstico de hiperplasia lobulillar o ductal atípicas o carcinomas in situ ósea no invasores; la nuliparidad, también por la mayor exposición a los estrógenos; y ciertos medicamentos relacionados a la administración de hormonas.

Por último, y en lo que respecta a los últimos avances para su tratamiento, el doctor Limongelli asegura que por un lado, la cirugía es cada vez menos agresiva ya que continua teniendo el mismo resultado, habiendo pasado de la mastectomía radical a la tumorectomía con márgenes de seguridad e investigación del ganglio centinela con excelentes logros estéticos y, por otro lado, la radioterapia ha mejorado muchísimo pudiendo localizar la radiación en las áreas adecuadas por medio de la radioterapia tridimensional.

Dr. Horacio Limongelli | Jefe del Servicio de Ginecología de la Clínica San Camilo

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