El síndrome de piernas
inquietas o RLS (por sus siglas en inglés)
se caracteriza porque el paciente, generalmente
un niño o adolescente, siente una
irresistible urgencia por mover las piernas,
especialmente cuando está sentado
o echado. Algunos pacientes experimentan
asimismo dolor, calambres o sensación
de ardor profundo en piernas o brazos, que
provoca en ellos la necesidad de caminar
o de mover continuamente sus extremidades.
En algunos casos los pacientes perciben
que las piernas se agitan en forma involuntaria.
Los síntomas suelen empeorar por
la noche, interfiriendo con el inicio del
sueño y provocan insomnio. La sensación
de malestar o disconfort puede ser muy intensa
y el sujeto es susceptible de recurrir a
medidas extremas con el fin de acabar o
reducir la molesta sintomatología.
Los movimientos propios del RSL son más
frecuentes en el curso del sueño
NREM y comprometen a la musculatura del
dedo mayor del pie, del tobillo y de la
rodilla, produciendo a estos niveles dorsiflexión
frecuentemente dolorosa. Los movimientos
pueden darse también en los brazos
y en la musculatura axial. Las sacudidas
son relativamente breves, tienen una duración
de 0,5-4,0 segundos y se producen con un
intervalo de 20-120 segundos. Pueden prolongarse
durante varios minutos e incluso horas.
Los movimientos periódicos propios
del sueño han sido asociados con
diversas patologías tales como uremia,
enfermedades vasculares periféricas,
anemia, artritis, neuropatía periférica,
abuso de antidepresivos y de cafeína.
El RLS idiomático suele estar acompañado
de un déficit de hierro o de depósitos
de hierro disminuidos a nivel del hipotálamo
posterior. En ciertos casos familiares se
comprueba deficiencia de las proteínas
de transporte del hierro. La concentración
de ferritina suele estar disminuida en casi
todos los casos. Se sabe que el hierro participa
activamente en la estructura del neurotransmisor
dopamina, responsable del paso adecuado
de los impulsos nerviosos de una neurona
a otra, a nivel del SNC (transmisión
dopaminérgica).
El hierro es necesario tanto para la síntesis
de dopamina como para la activación
de los receptores dopaminérgicos
postinápticos (receptores D2). La
deministración de hierro, especialmente
por la vía parental intravenosa posee
un efecto espectacular sobre el RLS, disminuyendo
la sintomatología del síndrome
de modo realmente notable. RLS se presenta
en un 12-15 % de la población mundial
con diversos grados de severidad.
Prof. Patrick Wagner Grau
Médico nefrólogo e internista