El mundo
contemporáneo, con sus cambios socioculturales
vertiginosos y el nuevo lugar que ocupa
la mujer, plantea desafíos para el
área de la medicina que se encarga
de su cuidado. La medicina, los médicos
y la sociedad deberíamos proponernos
una real vuelta al pensamiento del gran
maestro griego Hipócrates para así
recuperar un enfoque integral de los aspectos
que tienen que ver con la salud de las personas
y, en particular, sobre la salud reproductiva
de la mujer.
Diferentes factores inciden en la posibilidad
de lograr el embarazo; muchos de ellos son
prevenibles por medio de cambios en las
conductas y los hábitos higiénico-dietéticos
de las personas, es decir, mediante los
aspectos preventivos de la medicina, tomando
conciencia tanto el hombre como la mujer,
de muchos aspectos que pueden interferir
en la salud reproductiva. Nos referiremos
a algunos de ellos, tales como:
1) Adicciones: El tabaquismo, el alcoholismo
y el consumo de drogas ilegales tiene un
impacto negativo en la salud reproductiva
de la mujer, ya sea para lograr el embarazo
o para poder lograr un embarazo hasta su
término. Según la OMS (Organización
Mundial de la Salud) un tercio de las mujeres
del mundo en edad de concebir es fumadora
y el consumo de tabaco deteriora la función
reproductiva ocasionando trastornos en la
calidad de los óvulos, embriones
y en la implantación, así
como en el buen desarrollo fetal. Las mujeres
no fumadoras tienen un 50% más de
posibilidades de lograr el embarazo. En
el caso de los hombres, el tabaco puede
disminuir notablemente su calidad espermática.
2) Alimentación: Una dieta equilibrada
y variada es otro de los factores importantes
a tener en cuenta. Una dieta pobre en determinados
nutrientes puede influir negativamente en
la fertilidad, tanto en los hombres como
en mujeres. Asimismo, los aumentos o descensos
de peso desmedido y abrupto producen alteraciones
en la regulación del ciclo menstrual,
llegando en ocasiones a situaciones extremas
como la anorexia y la bulimia nerviosa.
Además, en el caso de la obesidad
puede llevar a un cuadro de infertilidad,
por alteración del equilibrio hormonal,
que conlleva a una falta de ovulación,
característico en las pacientes con
sobrepeso. En estos casos es fundamental
consultar con un especialista en nutrición
y en reproducción humana para un
correcto asesoramiento.
3) Stress: Un 15 % de las parejas que consultan
por infertilidad no tienen una causa aparente
que pueda explicar el problema. Según
la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva,
los altos niveles de estrés pueden
cambiar los niveles hormonales en las mujeres,
causando ovulación irregular o anovulación
y espasmos en las trompas de Falopio, alterando
el pasaje del huevo por las mismas, es decir,
la fertilidad femenina. En el caso de los
hombres, puede suceder que se altere la
cantidad y calidad espermática.
4) Maternidad tardía: Hoy en día,
por diferentes razones socioculturales,
observamos cómo se incrementa el
número de mujeres que postergan la
maternidad más allá de los
35 años. Esta conducta, si bien es
entendible en ocasiones, no deja de ser
preocupante para los resultados de la fertilidad.
Sabemos que la edad de mayor aptitud reproductiva
es la década de los 20 años.
A partir de mediados de los 30 años
en adelante existe un incremento significativo
de cuadros de esterilidad, aumento del número
de abortos espontáneos y del número
de complicaciones en el embarazo y parto
tanto para la madre como para su hijo. Si
bien los avances de la ciencia en este campo
brindan a las parejas técnicas de
fertilización asistida y/o preservación
de la fertilidad, sin dudas no hay que desconocer
que los mejores resultados se observan en
edades tempranas de la vida reproductiva
y aquellos logrados naturalmente.
5) Infecciones ginecológicas: Existen
numerosos cuadros infecciosos que pueden
afectar la salud reproductiva de diferentes
maneras: alterando el estado general de
la madre interfiriendo con el correcto desarrollo
fetal, ocasionando daños irreversibles
de los genitales internos- trompas de fallopio,
útero, con o sin compromiso de la
pelvis (adherencias)- ; o bien afectando
directamente la gónada femenina.
Por mencionar algunas de ellas: hepatitis,
sífilis, gonorrea, HIV, clamidia,
tuberculosis genital, etc. En el caso de
los hombres pueden afectarse los conductos
del eyaculado o bien directamente el testículo
como por ejemplo en algunos cuadros de parotiditis,
etc.
6) Contaminación ambiental: El tema
de contaminantes y poluentes ambientales
en muchos casos no son muy claros y en ocasiones
controvertidos. Estos cuadros pueden estar
relacionados con un incremento de abortos
espontáneos, o esterilidad por daño
gonadal, ya sea del ovario o testículo.
El tóxico más estudiado es
el humo del cigarrillo con un efecto nocivo
sobre el ovario y el correcto desarrollo
fetal, adelantando además la edad
de la menopausia en las mujeres fumadoras.
Metales pesados, solventes, pesticidas,
químicos industriales, etc. son algunas
de las sustancias que se relacionan con
alteraciones de la salud reproductiva.
Por el Dr. Manuel Nölting
Presidente de SAEGRE (Sociedad Argentina
de Endocrinología Ginecológica
y Reproductiva).
Médico Ginecólogo MN 48074
Por notas con el profesional comunicarse
a Mauro&Estomba (011) 5031 4546/7/8/9