La Fundación
Dr. Enrique Rossi y el Centro de Diagnóstico
Dr. Enrique Rossi (CDR) ponen en marcha
un nuevo Rincón de Lectura, ubicado
en el Hospital Pirovano (Ciudad de Buenos
Aires). El nuevo espacio cuenta con más
de 400 obras, aportadas de estas dos instituciones,
editoriales y particulares que se acercaron
al CDR con libros para niños, jóvenes
y adultos. Así los niños internados
y sus familiares podrán encontrar
a través de los libros una fuente
de información, entretenimiento,
estímulo y contención para
canalizar sus emociones, miedos y angustias.
La Fundación Dr. Enrique Rossi y
el Centro de Diagnóstico Dr. Enrique
Rossi (CDR) responsables de esta obra,
convocan a la comunidad en general, y en
especial a todos los amantes de la lectura
y la labor solidaria, a sumarse como voluntarios
cuenta-cuentos de este nuevo Rincón.
Especialistas en neurociencias y educación
coinciden en que en el medio hospitalario,
la lectura puede generar actitudes y sensaciones
positivas en los niños internados,
en quienes los visitan y conviven a diario
con las situaciones de stress a las que
están expuestos. Además de
ser un espacio exclusivo para leer, aprender
y distraerse, los libros estarán
al alcance de los pacientes en las salas
de internación para que ellos mismos
puedan leer, o les lean sus familiares o
los voluntarios cuenta-cuentos.
Este es el 2º Rincón de Lectura que
la Fundación Dr. Enrique Rossi y
el CDR organizan. El 1º fue en el Hospital
de Clínicas y la experiencia fue
tan exitosa que ahora se extiende en un
plan más abarcativo. Se eligió
al Hospital Pirovano por ser un gran centro
de derivación para pacientes de procedentes
de la zona norte de la ciudad y también
del conurbano, que no cuenta con ningún
subsidio estatal.
La Fundación Dr. Enrique Rossi
y el Centro de Diagnóstico Dr. Enrique
Rossi (CDR) agradecen el amplio apoyo recibido
y llaman a todos los que quieran sumarse
como voluntarios cuenta-cuentos. Una experiencia
que enriquece y satisface “ya que
un ratito que se dedica en hacer algo lindo
como leer resulta en la sonrisa de una criatura
o en la gratitud de una persona internada
y eso no tiene precio”, testimonian
los propios voluntarios.