El pecho hundido es una malformación
congénita caracterizada por un tórax
cóncavo, en forma de “embudo”.
Debido a un crecimiento excesivo del
cartílago costal durante el desarrollo
de la pared torácica antes del nacimiento,
el esternón (el hueso alargado y
aplanado que se encuentra en el centro del
pecho) y la porción central inferior
de las costillas (cartílagos costales)
son empujados hacia adentro. Esto puede
ejercer presión sobre algunos órganos
vitales del pecho, generar un crecimiento
limitado de los mismos y falta de aliento.
La deformación es, por lo general,
moderada al nacer pero suele convertirse
en un problema más serio durante
la niñez y, muy a menudo, se vuelve
un gran inconveniente durante la adolescencia.
En los casos de malformación severa
o en aquellos que manifiestan progresión
de enfermedad se evidencian, entre otros,
síntomas como intolerancia al ejercicio,
dolor torácico, palpitaciones, enfermedad
pulmonar obstructiva, infecciones respiratorias
recurrentes o síndromes clínicos
asociados. Es 4 veces más común
en los varones que en las niñas y
ocurre con más frecuencia en las
familias en las que un miembro tiene esta
anormalidad.
Desde sus inicios, el tratamiento quirúrgico
para esta patología fue complejo
y altamente agresivo. Sin embargo, a lo
largo de los años, la corrección
del pectus excavatum se hizo cada vez más
simple y menos invasiva hasta que en 1998
el Dr. Donald Nuss desarrolló una
innovadora técnica. Ésta,
sumada a la colocación de una barra
de soporte torácico, permite actualmente
que la cirugía correctiva del pectus
excavatum sea más rápida y
simple que otras. La técnica Nuss
o “técnica mínimamente
invasiva para la reparación del pectus
excavatum” (MIRPE, por sus siglas
en inglés) ofrece numerosas ventajas
frente a las aplicadas hasta el momento.
- es mínimamente invasiva,
no deja cicatriz y reduce la estancia hospitalaria.
La intervención requiere aproximadamente
40 minutos (mientras que una reconstrucción
de tórax supone entre 4 y 6 horas);
- hay una mínima pérdida de
sangre (el promedio perdido oscila entre
los 10 a los 30ccs, comparado con los 300ccs
que se pierden con otras técnicas);
- el paciente puede retornar más
rápidamente sus actividades cotidianas
(generalmente un mes después de la
intervención);
- con el uso de la barra de soporte torácico,
el paciente podrá volver a respirar
sin dificultad, el tórax recuperará
una expansión y elasticidad normales
y tanto el corazón como los pulmones
tendrán un crecimiento adecuado
La operación consiste en la colocación
de una placa de acero entre el corazón
y el esternón a través de
una incisión de apenas cinco milímetros.
La placa, que permanece por un período
de dos a tres años en el interior
del paciente, permite que las costillas
de los pacientes jóvenes, todavía
maleables, vuelvan a su sitio. Los pacientes
con Pectus Excatavum están considerados
para cirugía de reconstrucción
entre los 4 y 20 años. La edad ideal
es entre los 6 y 12 años, antes de
la adolescencia.
Además de ser el creador de la técnica
quirúrgica, el Dr. Donald
Nuss desarrolló, en colaboración
con Biomet Microfixation, el implante de
la barra de soporte para reorientar la pared
torácica. Fabricada en acero inoxidable,
la barra de soporte torácico tiene
varias medidas que van de las 7 pulgadas
(17,8 cm) a las 17 pulgadas (43,2 cm) para
poder cubrir la mayor parte de las intervenciones
quirúrgicas correctivas. El dispositivo
le ofrece al cirujano la posibilidad de
reacomodar estructuras óseas (esternón)
aplicando fuerza desde adentro hacia fuera
y eliminando la deformidad en forma de “embudo”.
La misma es retirada tres años más
tarde mediante proceso ambulatorio.
Acerca de Soluciones Maxilofaciales
Biomet Microfixation en un líder
de la industria. Fundada por Walter Lorenz
hace más de 30 años, Biomet
Microfixation ofrece instrumentos, sistemas
de placas y productos afines para una amplia
gama de procedimientos quirúrgicos
en boca, cabeza, cuello, cirugía
plástica, bucal y maxilofacial.
En la Argentina la marca es representada,
desde 2000, por Soluciones Maxilofaciales.
A la vanguardia de la más alta
tecnología médica, en la búsqueda
de soluciones para las diferentes necesidades
de los pacientes y con el asesoramiento
de los más prestigiosos profesionales
de la medicina, la empresa comercializa
en todo el país placas y tornillos
de titanio y polímeros reabsorbibles;
distractores; sustitutos óseos; prótesis
de articulación de mandíbula;
barra implantable para pectus excavatum
y tejido para diversos tipos de reconstrucciones.
Desde 2003, Soluciones Maxilofaciales ha
sumado a su cartera de productos la marca
Porex® Surgical, un polietileno poroso
de alta densidad molecular de uso en cirugías
plásticas y reconstructivas. En 2007
introdujo un sistema de biopsia rectal
por succión –el RBI2-
que se utiliza para el diagnostico de la
enfermedad de Hirschsprung. Este año,
además, incorporará un nuevo
producto: el On Point que se utiliza en
el diagnóstico de la articulación
de mandíbula.
Soluciones Maxilofaciales trabaja con todas
las Obras Sociales - tanto privadas como
sindicales - prepagas, hospitales, sanatorios
y clínicas. Cuenta con una sala Auditorio
donde realizan conferencias dirigidas a
los médicos. Además, instruye
a empresas y profesionales de otros
países sobre la utilización
y empleo de nuevos productos.