Para algunas mujeres este período
es un reto por las dificultades físicas
y emocionales, para otras es un momento
de plenitud personal, y para otras una combinación
de lo anterior que requiere un esfuerzo
adicional y el apoyo de su entorno familiar,
laboral y social. Cada mujer vive de manera
diferente la llegada de la menopausia pero
el seguimiento y apoyo médico, la
información y la prevención
puede marcar la diferencia entre padecer
los cambios y entender que esta es una parte
más de la vida. Tal vez sea cierto,
como afirman algunos, que la vida empieza
a los 40 y pico.
Desde la adolescencia la mujer debe prestar
suma atención a sus huesos ya que
la disminución de masa ósea
no presenta síntomas, es por eso
que se la conoce como una enfermedad silenciosa.
Como parte del proceso de envejecimiento,
durante este período que en promedio
se presenta en la mujer argentina alrededor
de los 52 años, las células
que destruyen el hueso viejo tienen más
actividad que las que lo construyen provocando
una pérdida de hueso. Se recomienda
evitar el consumo de alcohol y de tabaco
que pueden influir en la pérdida
de masa ósea.
„La prevención debe realizarse
desde la adolescencia, con la dieta el ejercicio
y cambios de hábitos. Existen numerosos
tratamientos para la enfermedad, como calcio,
sustancias que impiden la pérdida
de masa ósea, etc. Y es importante
tener en cuenta que existen algunos factores
de riesgo como la genética, el sedentarismo
y el consumo de corticoides entre otros.
Además, es importante tener en cuenta
que este tipo de pacientes generalmente
consume o consumió hormona tiroide,
que impactan sobre el hueso. El control
debe empezar desde la menarca misma, es
decir, desde la primera menstruación,
porque la prevención es lo único
que va a permitir llegar a la menopausia
con una masa ósea ideal; sino existía
una buena masa ósea inicial una vez
llegado el momento a esto se le suma la
pérdida que se produce espontáneamente
por la menopausia‰, expresa la Dra.
Rosana Molina, a cargo del departamento
de Menopausia y Climaterio de Halitus Instituto
Médico.
Detección y tratamiento
Para detectar la presencia de osteoporosis
es posible realizar lo que se llama densitometría,
un estudio sencillo que consiste en determinar
mediante el uso de un aparato particular
la cantidad de masa ósea. En estos
casos puede detectarse también una
osteopenia que también marca una
disminución de la masa ósea-como
la osteoporosis- pero sin fractura.
Según la Dra. Molina, „Si existen
factores de riesgo es conveniente realizarse
este estudio antes de llegar a la menopausia
y repetir el estudio una vez por año
pero si no, una vez cada dos años
es lo más recomendable.
La selección del tratamiento más
adecuado para cada mujer está relacionado
con su historia, con sus necesidades y con
la etapa de la menopausia en la que se encuentre,
explicó la médica.
El tratamiento de elección para esta
patología son los llamados bifosfonatos,
sustancias que impiden que el hueso se reabsorba,
deteniendo un proceso natural de renovación
ósea que en este momento de la vida
puede no producirse correctamente. „Dentro
los bifosfonatos se encuentran los alendronatos
y los risendronatos cuya indicación
es de una toma semanal, los ivandronatos
que son indicados mensualmente y lo novedoso
son los zolendronatos que se aplica una
ampolla por año‰, expresa la
Dra. Molina.
La alimentación: calcio y
vitamina D
El calcio y la vitamina D son fundamentales
para prevenir y combatir la osteoporosis
ya que promueven la salud ósea y
previenen la pérdida de masa ósea
que deriva en osteoporosis.
Si bien las mujeres ingieren un promedio
de 700 y 800 mg diarios de calcio en la
dieta, lo recomendable en esta etapa es
ingerir entre 1200 y 1500mg por día,
según lo establece la Fundación
Internacional de Osteoporosis.
Es importante reconocer cuáles son
los alimentos ricos en calcio: leche y derivados,
brócoli, pescados y nueces. Es importante
mencionar que no hay forma de poseer exceso
de calcio en el cuerpo porque el sobrante
no es absorbido.
La vitamina D juega un rol fundamental en
la absorción del calcio y a partir
de los 60 años disminuye la enzima
que permite que la vitamina D absorba al
calcio a nivel instestinal, complicando
la correcta absorción, y es por ello
que se recomienda la incorporación
de vitamina D y la exposición al
sol. La mayor producción de Vitamina
D se obtiene por exposición a los
rayos ultravioletas del sol (moderada) y
por la ingesta de salmón, sardina,
caballa, huevos e hígado.
Prevención y cambios en el estilo
de vida
• Realizar actividad física
aeróbica: Es importante no sólo
para la regeneración del hueso y
para aumentar el tono y el trofismo muscular
y evitar así las fracturas. Debe
ser adecuado a la edad y a las características
particulares de cada paciente, por eso es
conveniente consultar con el médico,
y deben evitarse aquellos ejercicios que
incluyan flexiones o movimientos bruscos.
• Mantener una dieta balanceada, con
adecuada cantidad de vitaminas (fundamentalmente
D y E), minerales (calcio) y pocas grasas
saturadas. Deben tenerse en cuenta aquellos
alimentos como lácteos, frutas frescas
y frutos secos, vegetales y pescados.
• Mantener el peso ideal a través
de los años
• No consumir tabaco.
• No ingerir excesivamente cafeína
ni alcohol.
• Disminuir el stress.
• Exposición al sol: Con sólo
5 minutos con la palma de la mano al sol
alcanzaría para cubrir la necesidad
de producción de vitamina D.
Romina Tomeo
| Coordinadora de Prensa & Difusión
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