La migraña
es un dolor muy subestimado tanto por los
pacientes como los profesionales médicos.
Existen más de 300 tipos de dolores
de cabeza por lo que resulta de suma importancia
adaptar el tratamiento a cada paciente que
la padece. La migraña es una condición
común y crónica que se caracteriza
por dolor de cabeza. Este dolor puede ser
moderado o intenso, con latidos o pulsátil,
a veces opresivo y quemante. En el 50% de
los casos se localiza en media cabeza, otras
veces en el cuello (dolor muchas veces atribuido
a problemas cervicales), en el ojo o en
ambos ojos e inclusive la cara. Además,
se asocia a otros síntomas neurológicos
como nauseas, mucha sensibilidad a la luz
y sonidos, cambios de carácter e
incluso vómitos.
Lo padece el 18% de las mujeres y el 6%
de los varones y muchas veces la tercera
parte de los pacientes deben hacer reposo
en su casa, lo que implica estar aislado
en ambientes oscuros.
El tratamiento efectivo se inicia con un
adecuado diagnóstico, descartando
otras causas de cefaleas y evaluando el
impacto del dolor en la vida diaria del
paciente. Los pacientes que padezcan migraña
deben ser educados en su condición
y ser animados a participar activamente
en su tratamiento, utilizando un calendario
de dolor para evaluar la frecuencia, intensidad,
y duración de la cefalea y la persistencia
de síntomas asociados, como auras,
ausencias y vómitos. Es importante
también evaluar los factores que
la pueden desencadenar, como por ejemplo
la menstruación.
El tratamiento farmacológico de la
migraña incluye el tratamiento agudo
(abortivo) y el preventivo (profiláctico);
muchos pacientes requieren ambas estrategias.
Un programa lógico debe incluir los
siguientes elementos: un racional tratamiento
de los fármacos, prohibir los factores
desencadenantes, tratamientos no farmacológicos,
modificar el estilo de vida, reorganizar
el sueño, prohibir el tabaco, en
caso de ser necesario agregar tratamientos
preventivos para reducir la frecuencia,
severidad y duración de las crisis
y controles periódicos de este plan
fundamental para la coherencia al tratamiento
y, por ende, un buen pronóstico.
1) El primer paso es que la gente que sufre
de migrañas debe entender y conocer
su condición y motivarse para participar
activamente en el control ya que el objetivo
principal es el control de la afección.
Por ejemplo, siendo el caso de una persona
que padezca dos veces por semana crisis
severas, un objetivo real es que pase a
tener 1 o 2 crisis de migrañas leves
al mes.
2) En una segunda instancia hay que prohibir
factores que puedan desencadenar la migraña.
Esto va a depender del estilo de vida que
cada paciente pueda llevar. Los elementos
disparadores más comunes son el alcohol,
los chocolates, las comidas con muchos conservantes,
el stress crónico y la falta de alimentación.
3) La tercera instancia es el tratamiento
farmacológico, que incluye los tratamientos
para las crisis de dolor, tratamientos agudos
y los tratamientos para prevenir el dolor
y los síntomas asociados.
¿Qué remedios tomar
y cuándo hacerlo?
Es importante siempre tratar precozmente
el dolor para evitar la progresión
del mismo y por ende la utilización
de fármacos que puedan llevar al
abuso con sus complicaciones.
Por ello, como tratamiento inicial se debe
buscar un cambio del estilo de vida más
sano en el paciente. Para reducir la migraña
es importante llevar a cabo actividad física
aeróbica, ejercicios de relajación
muscular, tratamientos con biofeedback;
que permiten en parte controlar el sistema
nervioso a través de pequeños
pinchecitos con anestesia sobre nervios
especiales que reducen el dolor de cabeza.
Asimismo, el tratamiento individualizado
por cada paciente dependerá de la
intensidad del dolor y de los síntomas
asociados, por ejemplo nauseas o vómitos,
por lo que la formulación y la forma
de administrar el fármaco no siempre
será vía oral.
Si el paciente requiere de tratamiento farmacológico
es indispensable la consulta médica.
Éste puede ser específico
(las drogas son ergotamina, la dihidroergotamina
y los triptanos) e inespecífico (que
incluye analgésicos, antiinflamatorios,
opioides y corticoides).
Muchas personas que tienen migrañas
leves responden a los analgésicos
simples, en especial la aspirina y el paracetamol.
Se pueden indicar aisladamente o combinados
con cafeína u otros remedios. La
combinación presenta varias ventajas:
la analgesia se produce por diferentes mecanismos
de acción, la cafeína potencia
el analgésico y también tiene
efectos anticonceptivos per se y la combinación
permite dosis bajas que a su vez reduce
los efectos adversos.
Asimismo, existen además diferentes
drogas o aintiinflamatorios que son conocidos
por todos. Los efectos adversos producen
la ulcera péptica, dolor abdominal,
nauseas, cefalea paradójica, acufenos
y edemas. Las drogas antiinflamatorias con
mayor eficacia son el naproxeno sódico,
ibuprofeno, acido tolfenamico y acido nefenamico,
entre otras. Debido a la buena tolerabilidad
y eficacia y al bajo costo de estos remedios
son la primera línea de tratamiento
frente al ataque agudo de migraña
de intensidad leve a moderada.
Otro tratamiento, para casos más
extremos, es con opioides (derivados del
opio). Son efectivos en el tratamiento episódico
de la migraña, pero debido al gran
potencial adictivo son utilizados como medicación
de rescate por lo general en salas de emergencia.
Por tanto, es conveniente utilizarlos en
la rutina solamente durante 2 excepciones:
cuando un paciente con migrañas esporádicas
e intensas no mejora con la medicación
estándar y en el embarazo.
El Ergot es un remedio muy popular y económico
que se vende asociado junto a otros remedios.
Es muy efectivo siempre que sea utilizado
bajo prescripción médica y
en forma medida, es decir, de 1 a 2 miligramos
por semana. Es riesgoso si se utiliza desmedidamente,
ya que posibilita la aparición de
efectos adversos, como problemas cardíacos
y circulatorios, y además, un recrudecimiento
del dolor de cabeza que paradójicamente
quiere curar. Por otra parte, los Triptanes
son remedios muy efectivos y con menor incidencia
de efectos adversos que en muchos otros.
En Argentina es común el uso del
sumatriptan, en dosis de 50 a 200 miligramos
al día. Es importante que sean proscriptos
por el profesional médico debido
a que hay algunos pacientes con problemas
cardíacos o coronarios no pueden
ingerirlos.
Existen además diferentes tratamientos
preventivos. Aquí se pretende reducir
las crisis en su frecuencia, duración
e intensidad. Para esto se cuenta con diferentes
familias de remedios que están indicados
para otros problemas, pero que son beneficiosos
para la migraña. La familia de los
betabloqueantes, donde el propanol o los
estabilizadores de membrana son muy efectivos
para combatir la migraña. Muchos
de los pacientes al leer que son remedios
que se usan para la epilepsia se niegan
a tomarlo, lo cual es erróneo ya
que un remedio puede servir para solucionar
muchos problemas.
Asesoró: Dr. Daniel Doctorovich,
Jefe de Sección Cefaleas y Subjefe
de Servicio Neurología del Hospital
Italiano.