| La
delicada piel de un bebé es un espejo
de cómo se siente el niño. Un
bebé que se siente bien tiene una piel
tibia y con buena circulación. Una
piel irregular y manchada, en cambio, muestra
que la armonía está debilitada.
Como padres podemos tratar de dosificar de
alguna manera, los estímulos externos.
En aquellos aspectos en los que uno puede
tener influencia sobre las experiencias por
las que un niño atraviesa, se le puede
ofrecer al bebé la máxima calidad
posible. Aquí podemos hablar de sonidos
agradables, luz delicada, lindos colores y
materiales nobles. Pero por supuesto no todo
puede controlarse. Simplemente la calidad
del aire en una ciudad puede tener un efecto
no deseado sobre la delicada piel del bebé.
Para la tierna piel del bebé, Weleda
ha desarrollado el ACEITE DE CALÉNDULA
PARA BEBÉ.
Este aceite tiene en cuenta,
en muchos sentidos, la joven y delicada piel.
Los extractos de Caléndula y Manzanilla
del aceite, tienen un efecto tranquilizador
y de limpieza de la piel. El aceite base de
Almendra, tiene un efecto de cuidado y de
calor. Un suave masaje con el Aceite de Caléndula
para Bebé dará a tu bebé
una capa protectora de calor adicional. Y
un bebé que es mantenido con suficiente
calor puede utilizar su energía para
su crecimiento y desarrollo.
A los niños inquietos les permite volver
a estar en sí cuando son masajeados
con este aceite, que los tranquiliza y vuelven
a sentirse literalmente dentro de sus límites.
Desarrollo
Las primeras veces, el Bebé tendrá
que habituarse al masaje. Debes ir construyendo
poco a poco y con tranquilidad el contacto
mano-piel. Tal vez no puedas masajearlo más
que dos minutos la primera vez; pero eso es
suficiente. La próxima vez ya habrá
un reconocimiento y quizás puedas masajearlo
un poquito más. En principio ya podes
comenzar con este masaje una semana después
del nacimiento, colocándole al Bebé
el Aceite con suavidad. Si realizas este ritual
diariamente y lo vas incrementando lentamente,
después de un mes ya podrás
hacer un verdadero masaje para Bebés.
Entra en contacto con el niño con las
manos tibias y suaves, no ejerzas ninguna
presión y finalizá el masaje
apenas comience a intranquilizarse. Si el
Bebé empieza a llorar repentinamente
durante el masaje respondé con gran
tranquilidad y mímalo un poco, entonces
sentirá que es comprendido y que lo
escuchas.
Preparación
- Para un masaje exitoso para Bebés
y niños es importante que estés
tranquila. Los niños son muy sensibles
y es muy fácil que le transmitas tu
propia intranquilidad.
- Elegí un horario para el masaje en
el que el Bebé esté tranquilo.
Media hora después de amamantarlo seguramente
no tendrá hambre, y con un poco de
suerte, tampoco estará demasiado cansado.
- Si lo masajeas diariamente, trata de hacerlo
siempre a la misma hora. Así el masaje
formará parte del ritmo diario y tu
niño pronto lo reconocerá.
- Asegurate de que el ambiente esté
agradablemente tibio.
- En lo posible, bañá al niño
justo antes de darle el masaje, así
estará totalmente relajado.
- Cubrí las partes del cuerpo que no
masajees con una manta cálida. De lo
contrario el calor extra que el niño
recibe con el masaje se perderá.
El ambiente
adecuado
Existen diferentes lugares en los que podes
masajear a tu Bebé y vos misma deberás
comprobar que te resulta más agradable
y práctico. Por ejemplo podes colocar
a tu bebé sobre el cambiador o sobre
tu propia cama. A un Bebé también
se lo puede masajear bastante bien sobre tus
piernas desnudas. Ese será el sitio
más cálido y tendrá el
máximo contacto piel a piel. Para eso
sentate en el suelo, con las piernas estiradas
hacia delante (con la espalda contra una pared
o un banco), y colocá al Bebé
de espaldas sobre tus piernas, con los piecitos
contra tu abdomen. Así tu hijo te podrá
ver todo el tiempo, e ir tomando confianza
con el masaje. ¡Por las dudas, poné
un pañal debajo de tus piernas sobre
el suelo!
Repetí cada técnica del masaje
despcrito, varias veces.
Masaje
de la parte frontal del cuerpo
1. Comenzá con un masaje en la cara.
No utilices aceite (eventualmente un poquito
de Crema Facial de Caléndula). Colocá
ambos pulgares sobre el medio de la frente
y masajeá suavemente hacia los costados.
Poné luego los pulgares a ambos lados
de la nariz y friccioná sobre las mejillas
en dirección a las sienes y de nuevo
desde allí desde las sienes sobre las
mejillas hacia el mentón. Colocá
tus pulgares finalmente sobre el labio superior
y friccioná hacia fuera y luego hacia
abajo en un pequeño círculo
alrededor de la boca. Esto es bueno para los
músculos de succión del Bebé.
2. Masajeá sobre la parte frontal del
cuerpo con un suave masaje colocando un poco
de Aceite. Comenzá con los hombros
y deslizá por los brazos. Andá
luego desde los hombros hacia el pecho, el
abdomen, las piernas y los pies. Dejá
que tus manos realicen el mayor contacto posible
y hacé que tus manos se amolden a la
forma del cuerpo. Sobre el pecho tus manos
estarán colocadas bastante abiertas
pero, alrededor de los hombros, los brazos
y las piernas deberían estar rodeando
el cuerpo.
3. Colocá ambas manos sobre el medio
del pecho. Friccioná hacia arriba,
hacia los hombros y a lo largo de los costados
del cuerpo, nuevamente hacia abajo y hacia
el hacia el medio. Es decir que cada mano
lleve a cabo un movimiento circular (ver fotos
1 y 2).
Foto 1
Foto 2
4. Describí círculos
sobre el abdomen, lentamente, en el sentido
de las agujas del reloj.
5. Colocá cada mano sobre una cadera
y hacé que vayan simultáneamente
hacia arriba, hacia el hombro izquierdo. Regresá
por el mismo camino y repetí este movimiento,
pero ahora hacia el hombro derecho (ver fotos
3 y 4).
Foto 3
Foto 4
6. Colocá una manito
del Bebé en una de tus manos. Poné
la otra mano alrededor de la articulación
de la muñeca y andá pellizcando
muy suavemente hacia el hombro. Colocá
luego tus manos alrededor del bracito, cerca
del hombro y con un suave movimiento de batanado
volvé hacia la muñeca.
7. Sostené una manito con ambas manos
y frotá con tus pulgares desde la mitad
de la palma de la mano hacia afuera. Friccioná
luego con tus dedos desde el talón
de la mano hacia las puntas de los dedos de
modo que los deditos se separen. Tomá
ahora el otro brazo y repetí los puntos
6 y 7.
8. Sostené un piecito en una de sus
manos. Colocá la otra mano alrededor
de la piernita por debajo del tobillo y pellizcá
suavemente desde la articulación del
tobillo hasta el muslo. (No ejerzas ninguna
presión sobre la articulación
de la rodilla). Colocá luego ambas
manos alrededor de la piernita por debajo
del tobillo y hace suaves movimientos de batanado
mientras te vas moviendo despacito hacia el
muslo.
9. Tomá un piecito, friccioná
con su pulgar de la mitad de la planta del
pie hacia fuera. Después sostené
con una mano la pierna y con la otra friccioná
con la mano abierta sobre la planta del pie
desde el talón hacia los dedos del
pie; estos se abrirán por efecto de
la leve presión. Tomá ahora
la otra pierna y repetí los puntos
8 y 9.
Masaje
de la parte dorsal del cuerpo
1. Si querés masajear a tu bebé
ubicándolo sobre tus piernas, colocalo
en forma transversal delante tuyo sobre los
muslos. Friccioná la parte posterior
de su cuerpo, con algo de Aceite, realizando
suaves caricias. Comenzá con los hombros
y deslízá tus manos por la espalda,
la cola y las piernas hacia los pies.
2. Amasá suavemente comenzando con
la cola hacia arriba por la espalda (evitá
las vértebras).
3. Friccioná con suaves movimientos
en forma transversal sobre la espalda (ver
foto 5). Comenzá directamente por encima
de la cola y andá subiendo hasta los
hombros.
Foto 5
4. Colocá una mano
alrededor de la cola y con la otra mano friccioná
desde los hombros a lo largo de la espalda
hacia la cola. Finalmente apretá suavemente
las dos nalgas entre tus manos (ver foto 6).
Foto 6
5. Levantá un poquito
los pies con una mano y con la otra friccioná
en un único movimiento largo desde
los hombros hasta los pies.
Por Patricia Wessels para Weleda
Internacional
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