| Muchas
veces nuestro hijo presenta manifestaciones
en su cuerpo, que el pediatra y otros médicos
especialistas las refieren como de origen
"psicosomático". En estos
casos, resulta claro que existen cuestiones
que hacen al pensamiento, tanto aquel que
conocemos (consciente) como aquel que ignoramos
pero existe en nuestra mente (inconsciente).
Aquellas ideas que conocemos pueden manifestarse
a través de las palabras. Por ejemplo,
si algo me disgusta, lo decimos y encontramos
una rápida solución al problema.
¿Pero que ocurre con aquel sentimiento
o pensamiento que es inconsciente?. Los caminos
que buscaremos para manifestarnos serán
variados y dependerá, en el caso de
los niños, de la predisposición
para poder expresarlos.
En una manifestación psicosomática,
la angustia de estos contenidos inconscientes
se depositan en un órgano (estómago,
corazón, etc.) o en una función
(ver, oír, caminar, etc.). Cuando un
niño padece de cefaleas (dolor de cabeza)
en forma constante y ya se han realizado los
estudios pertinentes que descartan cualquier
causa física, adquirirá un valor
importante poder reconocer en que momento
ocurre el problema, si es por ejemplo antes
de ir a la escuela, cuando debe hacer la tarea,
cuando mamá se va a trabajar, o si
estas cefaleas se presentan en determinados
lugares como cuando viaja en colectivo, o
si sólo ocurren en presencia de determinadas
personas, como ser la maestra de música
o el abuelo. Todas estas variables ayudarán
a ubicarnos en la realidad psíquica
del niño, intentando comenzar a descifrar
de qué se trata aquello que nos quiere
expresar con estas manifestaciones. Cuando
un niño comienza a comunicarnos cosas
a través del lenguaje corporal, ocurre
que si estos mensajes no son descifrados y
escuchados por los padres, la sintomatología
irá cronificándose y agravándose
al punto de limitarlo en distintas actividades,
tanto físicas como mentales. Es común
que aparezcan en los niños cefaleas,
taquicardia, dolor de estómago, mareos,
dolores de espalda, trastornos gastrointestinales,
etc. En estos casos deberá realizar
la consulta con el pediatra y si el profesional
no encuentra etiología somática,
lo indicado será realizar un psicodiagnóstico
con el psicólogo infantil. En este
sentido es importante conocer que un buen
diagnóstico psicológico puede
realizarse en 4 ó 5 entrevistas, administrando
pruebas específicas (test), que intentan
ayudar al profesional a reconocer las causas
que generan sus dificultades en un corto tiempo.
Los costos son accesibles y permite ubicarnos
en el conocimiento de los contenidos inconscientes
que generan la sintomatología psicosomática,
para luego poder revertirla.
Lic. Daniel Eduardo Egea
Psicólogo Clínico - Niños
y adolescentes
psicologiainfantil@ciudad.com.ar
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