Mamoplastías de aumento,
de reducción, de corrección.
¿Antes? ¿después? ¿cuándo?
¿Qué riesgos corro? ¿podré
dar la teta a mi hijo? En cirugía
plástica, primero "se diagnostica
el defecto" que interesa al paciente.
Tratándose de las mamas, la paciente
tendría que decir cuál es
el que nota en ellas; y luego, se dan una
o varias "alternativas de tratamiento",
y allí juntos (paciente y cirujano),
decidirán cuál es el más
conveniente.
Puede haber mamas chicas (micromastia),
grandes (hipertrofias), caídas (ptosis),
y una combinación de ellas.
En el primer caso, el tratamiento
sería agregar volumen mediante la
inclusión de implantes mamarios de
silicona, ya sea rellenos con suero o gel
de silicona. En el segundo tipo, se reducen
de tamaño mediante amputaciones parciales;
y cuando se han caído se remodela
el continente (piel) y contenido (glándula),
reubicándolos en la posición
adecuada.
Son preguntas comunes en las consultas prequirúrgicas:
¿qué pasa si me embarazo?
¿corro con algún riesgo?;
¿qué me conviene más,
esperar hasta no tener más hijos
o corregirme este defecto hoy?.
Si la mujer siente que "eso" la
afea haciéndola infeliz, imposibilitando
su relación con los otros, tendría
que corregirlo sin temores, pues ninguno
de los tratamientos propuestos tendrá
relación directa con su esperado
embarazo, entorpeciéndolo o produciendo
"algo" antes o después
del parto. Salvo en caso de reducciones
mamarias importantes, donde se vean comprometidos
conductos imprescindibles para la lactancia.
Aunque debemos aclarar que generalmente
estas "grandes" mamas, no son
buenas productoras de leche.
Las mamas (carácter sexual secundario)
revisten en la mujer la importancia de un
carácter sexual primario ( vagina,
o su equivalente en el hombre: el pene).
Por lo tanto, en caso de micromastias (chicas),
se recomienda la corrección del defecto,
pues la experiencia demostró que
estas "futuras madres", desarrollaron
mejor su vida, con mayor confianza y seguridad
en sí mismas, durante esos años
que tuvieron por delante, hasta tomar la
decisión de embarazarse.
Hoy se ha comprobado que los implantes mamarios
no desarrollan ninguna enfermedad reumatológica
como artritis, ni cáncer, etc. (F.
D. A.); por lo tanto la lucha se centra
en evitar la "contractibilidad capsular".
¿qué es esto?: es cuando el
tejido cicatrizal alrededor del implante
se contrae gradualmente, dejando la "sensación"
de endurecimiento glandular. No se endurece
ni el implante ni la glándula. Simplemente
se está comprimiendo esa bolsita
de silicona que, una vez liberada, recobra
su naturalidad.
No posee complicaciones médicas,
sólo estéticas: mamas redondas,
artificiales, sin movilidad.
Es cuando escuchamos decir: "yo me
doy cuenta cuando una mujer está
operada porque tiene las mamas duras y no
se mueven".
Eso significa que tiene contraída
la cápsula cicatrizal, lo que tiene
fácil solución. Pueden existir
casos recidivantes, en los que se hace necesaria
más de una corrección. No
existe un método de prevención
específico, pero sí hay medidas
que lograron disminuir el porcentaje desde
un 60% a menos del 10% de posibilidades
de contracción, como ser: uso de
determinado tipo de implantes (texturados),
condiciones en que se realiza la cirugía,
etc..
Ya que el implante es colocado en la parte
posterior de la glándula mamaria
productora de la leche materna (ya sea en
forma continua o separada por el músculo
pectoral), ésta puede perfectamente
realizar su función independientemente
de "ese bulto" de origen mineral
que tendrá detrás, y que no
interactuará biológicamente
con el organismo.
El embarazo y posterior amamantamiento podrían
desarrollar cambios en sus mamas (y abdomen).
Primero, sus mamas aumentarán de
tamaño considerablemente. Quizás
estén expuestas a infecciones (mastitis),
para luego atrofiarse parcialmente.
Complicando aún más esta circunstancia,
la pérdida de la elasticidad y elongación
de la piel. Por lo tanto, las mamas caerán
(ptosis mamaria).
Hay casos en que existe ptosis mamaria previa
al embarazo.
Por ejemplo, en mujeres que en su adolescencia
fueron más "rellenitas",
con un mayor componente graso en sus mamas
y al adelgazar, se redujeron de tamaño
y cayeron.
Por tales motivos, se sugiere la corrección
de la ptosis:
1) en las que aún no estén
embarazadas (parecería innecesario
pasar años de angustia e insatisfacción
"esperando estar peor" para justificar
la cirugía correctiva, pues nada
les devolverá ese tiempo perdido),
2) si ha decidido no tener más hijos,
3) si el tiempo entre los embarazos sea
tal, que decidan la cirugía para
satisfacción personal hasta tener
otro niño.
Dr. Héctor Gustavo
Pinta
Cirujano Plástico
hgpinta@intramed.net.ar