Sin embargo, es importante no perder de
vista que la espera puede llevarlos frente
al problema más común y a
la vez más preocupante de la postergación:
el envejecimiento ovárico. El pico
de la fertilidad en una mujer es alrededor
de los 25 años, comienza a descender
lentamente hasta los 30, un poco más
hasta los 35 y significativamente a partir
de esa edad, mucho más a partir de
los 40 y esto no debe perderse de vista.
Pero, además, hay otros riesgos -además
de la infertilidad- que se suman a medida
que pasa el tiempo y la mujer invariablemente
ve reducida su reserva y su calidad ovárica.
Uno de los más importantes es el
aumento del riesgo de malformaciones del
embrión.
A los 35 años el 40% de los embriones
resultado de una fertilización in
Vitro son genéticamente anormales,
a los 37 años el 60% y a los 40 años
el 85%.
Ahora bien, estos datos que generan miedo
en muchos casos, vuelven a calmar los ánimos
cuando se ve que la mayoría de estos
embiones anormales genéticamente,
se detienen naturalmente en los primeros
días del desarrollo. Es decir que
la mayoría de las malformaciones
genéticas no son compatibles con
la evolución y la vida.
La importancia del Diagnóstico Genético
Preimplantatorio reside en que hay un porcentaje
de embriones que presentan anomalías
genéticas y no detienen su desarrollo
y, si bien la selección por su morfología
(aspecto) para realizar el procedimiento
puede ser correcta, muchas veces aquel que
tiene un buen aspecto morfológico
puede no ser normal.
¿En qué consiste?
Diagnóstico Genético Preimplantatorio
es la opción diagnóstica más
temprana para parejas con alto riesgo de
descendencia afectada por enfermedades genéticas.
Permite la prevención de desórdenes
monogénicos (a nivel de genes) y
cromosómicos mediante el diagnóstico
de anomalías en los embriones obtenidos
por técnicas de fertilización
asistida de alta complejidad (ICSI:Inyección
intracitoplasmática, la inyección
de un espermatozoide dentro del óvulo
para lograr la fecundación). Así,
permite transferir al útero de la
mujer sólo aquellos embriones que
no presenten la enfermedad genética
para la cual la pareja consultante se encuentra
en situación de riesgo. Puede realizarse
aún en parejas que no tienen un antecedente
de riesgo y que desean conocer el status
genético de los embriones a transferir
obtenidos mediante un procedimiento de ICSI.
No implica un riesgo para el embarazo, dado
que aún éste no se ha producido,
pues el diagnóstico se realiza antes
de transferir los embriones al útero,
durante un procedimiento de fertilización
asistida.
¿Cómo se lleva a cabo?
Todas las células contienen información
hereditaria codificada en moléculas
de ácido desoxirribonucleico (ADN);
esta información dirige la actividad
de la célula y asegura la reproducción
y el paso de los caracteres a la descendencia.
Dentro del núcleo, las moléculas
de ADN y proteínas están organizadas
en cromosomas que aparecen dispuestos en
pares idénticos. En el momento de
la división de las células,
el ADN se ultracompacta y permite que los
cromosomas sean detectables como estructuras
independientes. Por distintos métodos
y en distintas etapas de la evolución
del embrión es posible realizar el
DGP y analizarlos para detectar anomalías.
Dr. Sergio Pasqualini- Halitus Instituto
Médico