Diversas variables sociales y económicas
han ido cambiando la maternidad en las últimas
décadas tanto en la edad materna
de concepción del primer hijo como
en la cantidad de descendencia por persona.
La disponibilidad de métodos anticonceptivos,
el casamiento en edades más tardías,
la inserción laboral de la mujer
y la postergación de la paternidad
hasta contar con una mayor seguridad económica
son algunos de estos factores.
Según datos del Ministerio de Salud
de la Nación, la tasa de fecundidad
global (es decir la cantidad promedio de
hijos por mujer en edad fértil) era
3 en 1970, 2,6 en 2006 y las proyecciones
estiman que hacia 2015 la tasa será
de 2,2. Y en las grandes metrópolis
esta realidad se acentúa: en la ciudad
de Buenos Aires la tasa en 2006 fue de 1,39
de hijos por mujer.
En este sentido, Eduardo Lombardi, subdirector
del IFER afirma que „en la actualidad
las mujeres cumplen un rol en la sociedad
lo que las lleva a retrasar su maternidad
logrando su primer embarazo pasados los
30 años. Existen muchos factores
que influyen en este tipo de decisiones‰.
Gracias al avance de los métodos
de fertilización asistida, las mujeres
no se sienten tan presionadas por el paso
del tiempo. Incluso, existen mujeres que
deciden retrasar su maternidad pasados los
35 años y concebir, ayudadas por
la ciencia, su primer hijo en la cuarta
década de su vida.
Sin embargo, los especialistas alertan sobre
otros temas médicos vinculados a
este fenómeno social. „Por
más que la ciencia avance en temas
de reproducción, no hay que negar
que a medida que las mujeres se extienden
en el tiempo para buscar su primer hijo,
se producen cambios físicos que influyen
notablemente en la reproducción.
El aumento de la edad en las mujeres, la
contaminación ambiental, el consumo
de sustancias tóxicas y el estrés
son algunas de las causas del aumento de
la infertilidad que afecta física
y psicológicamente a las parejas‰,
sostiene Marisa Geller, ginecóloga
especialista en fertilidad.
La decisión de demorar la edad de
ser padres es de la pareja. Físicamente,
si la futura mamá lleva una vida
sana, con un peso adecuado y sin fumar,
no hay por qué preocuparse por la
concepción, aunque los médicos
advierten que un embarazo tardío
puede desarrollar cuadros clínicos
de hipertensión y diabetes en la
mujer. Es sumamente importante que quienes
deseen formar una familia y cumplir el sueño
de ser padres, se realicen ciertos estudios
clínicos y corrijan algunos hábitos,
de ser necesario, para que el embarazo transcurra
sin sobresaltos.
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