Culpa, dolor, frustración
y angustía, son algunas de las emociones
que se experimentan en el camino de búsqueda
de un embarazo que no se concreta. Estos
sentimientos interfieren fuertemente en
la sexualidad de la pareja instalándola
sólo al servicio de la reproducción.
La necesidad de tratar a la pareja de una
manera integral y multidisciplinaria.
La fertilización asistida, genera
fuertes emociones en la vida de una persona,
ya que la necesidad de trascender y que
la vida continúe a través
de los hijos genera gran expectativa en
el momento en que se decide buscar un embarazo.
Las parejas que atraviesan en ese camino,
una dificultad para concebir, vivencian
diferentes emociones como la culpa, el dolor,
la frustración, la angustia, depresión
y desesperación. Y estos sentimientos
influyen fuertemente en la sexualidad de
la pareja, manifestándose disminución
en la satisfacción, en el deseo y
en la autoestima, e inclusive en el desempeño
de las relaciones sexuales, con disfunciones
erectiles o de eyaculación.
El primer paso en el tratamiento de la infertilidad
es el que tiene que enfrentar la pareja
con respecto a la aceptación de esa
dificultad preguntándose ¿Estamos
preparados para atravesarlo y superarlo?
Y uno de los aspectos más importante
a enfrentar, es el stress que los tratamientos
de fertilidad asistida provocan ya que los
pacientes durante los mismos se sienten
vulnerables, con pocas herramientas para
enfrentar esa dificultad, contando con poco
conocimiento sobre los pasos a seguir, en
un terreno desconocido y encontrando protección
sólo frente al médico, quien
debe reconocer esta enorme responsabilidad
y darse cuenta del importante papel que
esta asumiendo en la vida de esas personas
reconociendo no sólo su experiencia
profesional sino todas las vías que
hagan que ese camino sea más transitable
para la pareja.
El factor stress
El stress que se produce durante esta búsqueda,
interfiere en la sexualidad, instalándola
sólo al servicio de la reproducción,
y perdiendo el sentido de la sexualidad
como un espacio para compartir los afectos,
un espacio de intimidad y de disfrute. En
muchas parejas se pierde el interés
sexual cuando no esta al servicio de tener
un hijo. La mujer atraviesa además
del duelo de saberse infértil, algunos
procedimientos invasivos, que significan
un esfuerzo físico y que la llevan
a la desmotivación. En el hombre
saberse responsable del problema acarrea
frustración y distanciamiento del
sexo ya que siente cuestionada su virilidad
pudiendo llegar a presentar disfunción
eréctil. La infertilidad es extremadamente
privada e íntima y muchas veces los
hombres se sienten en un terreno desconocido.
Ellos adoptan el papel de contención
de la pareja, la mujer es la que manifiesta
lo que siente y a veces no es un tema que
puedan manejar. Surgen peleas discusiones
por pensar que el otro no tiene interés
en el problema y esto también se
refleja en la cama.
La fertilización asistida
y el abordaje de la sexualidad a través
de los años
Cuando los primeros profesionales comenzaron
a implementar los primeros tratamientos
de fertilización asistida en nuestro
país, hace ya más de veinte
años, el abordaje de la sexualidad
no era frecuente en la consulta. El tema
se ocultaba por parte de la pareja y el
profesional prefería el silencio.
Algunos estudios de diagnóstico (Prueba
de Simas Hubner) necesitaban de relaciones
programadas y asistencia inmediata al consultorio
para tomar muestras de la interacción
moco-semen.
Se trataba a la mujer solamente desde un
enfoque clínico quirúrgico;
y el hombre concurriría muy poco
a la consulta y sólo como acompañante,
renegando de realizarse estudios, se avergonzaba
de su condición de estéril
y los estudios específicos como el
espermograma sólo estudiaban el número,
movilidad y forma de los espermatozoides,
obteniendo asi muy poca información
sobre su salud reproductiva.
Los tratamientos de fertilización
asistida eran muy invasivos y dolorosos,
por ejemplo para la inducción ovulatoria
la mujer debía inyectarse entre 4
a 6 ampollas por día, la captación
de óvulos se realizaba mediante laparoscopía
(bajo anestesia general en quirófano),
y la muestra de semen se entregaba en el
momento de la internación, sintiendo
el hombre una fuerte presión por
entregarla en tiempo y forma. En la transferencia
embrionaria, la mujer debía ubicarse
en posición genupectoral (4 patas),
se utilizaba una cánula metálica,
debía guardar reposo ventral durante
dos horas en el consultorio y el número
de embriones que se transfería era
de 4 a 6 embriones promedio.
Frente a estos tratamientos invasivos, la
sexualidad de la pareja se veía afectada
fuertemente, no sólo por las emociones
reinantes sino también por las prácticas
dolorosas e invasivas que se realizaban.
Las Parejas 2008
Si bien la pareja hoy en día vivencia
los mismos sentimientos frente a la imposibilidad
de concebir, presenta las mismas necesidades
y enfrenta los mismos condicionamientos
que hace veinte años atrás,
cuenta con mayor información y vive
de una manera diferente.
Hoy el hombre concurre a la consulta como
protagonista y no como acompañante,
solicita realizarse estudios, plantea dificultades
sexológicas y el espermograma no
sólo contempla la morfología
de los espermatozoides sino que estudia
el ADN de los mismos, lo que posibilita
obtener información muy valiosa para
planificar el tratamiento
adecuado para la pareja. En la primera consulta
con el profesional se abordan temas como:
frecuencia en las relaciones sexuales, espontaneidad
en las mismas y se desmitifican creencias
ancestrales como el reposo post relaciones
(almohadón debajo de la pelvis o
vertical en la pared) para lograr un embarazo.
“La infertilidad y su influencia en
la sexualidad de la pareja hoy se aborda
desde la naturalidad, se habla de manera
espontánea y se tiene muy en cuenta
en el momento de comenzar con los tratamientos
de fertilización asistida”,
comenta el Dr. Ramiro Quintana, Director
del Centro Argentino de Fertilidad. “Hoy
en día el profesional debe reconocer
la complejidad de la situación, diagnosticar
el trastorno y realizar la derivación
adecuada. Es necesario que un equipo de
profesionales integrado por (ginecólogos,
biólogos, andrólogos, urólogos,
psiquiatras, psicólogos, sexólogos,
infectólogos, genetistas, endoscopistas,
entre otros) traten a la pareja de manera
integral y muldisciplinaria para lograr
el mejor resultado que se pueda obtener”
concluye.
Hoy los tratamientos son menos invasivos,
por ejemplo durante la inducción
ovulatoria se utilizan menos aplicaciones
y la mujer se autoaplica la medicación,
la captación de óvulos se
realiza mediante una aspiración ambulatoria
en donde la mujer sólo recibe una
leve sedación; las muestras de semen
pueden criopreservarse por lo que se entregan
con anterioridad y el hombre se siente menos
presionado frente a la obtención
de la muestra. La transferencia embrionaria
es muy diferente a la de hace 20 años,
la mujer se siente muy cómoda y contenida
por todos los profesionales que la asisten,
logrando asi un clima propicio para realizarla.
La fertilización asistida veinte
años después, ha logrado tener
resultados de una tasa de embarazo de un
40 a 50%, la transferencia embrionaria ha
pasado a ser de 1 o 2 embriones de muy buena
calidad y la sexualidad se aborda desde
el primer momento en la consulta.
“La clave esta en rescatar la sexualidad
no sólo como algo que esta al servicio
de la reproducción, sino como un
espacio íntimo y de compartir con
el otro, enfrentando el tema y las emociones
que cada uno tenga. En algunos casos esta
búsqueda también llega a fortalecerlos
no sólo como individuos, sino como
pareja” sostiene la Dra. Adriana Ferraina
(Médica Psiquiátrica-Responsable
del Departamento de trastornos alimenticios
y Fertilidad del Centro Argentino de Fertilidad).
Es importante que el médico cumpla
un rol de sostén y contención.
Que pueda ser capaz de ver en sus pacientes
no sólo el deseo de la concepción
sino los límites emocionales que
la pareja presenta, para poder brindarle
un tiempo de recuperación y descanso
cuando asi lo requiera la situación”
concluye.
Algunas recomendaciones para la pareja:
• El problema de la infertilidad no
es de uno, sino de la pareja.
• Es importante que se incremente
el diálogo y la escucha con el otro.
Ser tolerante y comprensivo.
• La búsqueda del embarazo
no debe invadir todas las áreas de
la vida.
• Pensar que la búsqueda es
sólo un aspecto que los unió
como pareja, y que hay muchos otros que
pueden disfrutar y compartir.
• No todo se puede controlar, por
más informada que este la pareja.
• Generar otros proyectos como pareja
• Los días en que se deban
tener relaciones sexuales programadas, es
importante crear un ambiente donde no hayan
interferencias externas. Y los días
en que se
indique no tener relaciones sexuales no
tienen porque ser días sin sexo.
El sexo no es sólo una relación
coital.
• Prepararse para los resultados
• El profesional debe tratar a la
pareja de una manera integral y multidisciplinaria
Acerca del Centro Argentino de Fertilidad
El Centro Argentino de Fertilidad, dirigido
por los Dres. Ramiro Quintana y Guillermo
Speranza, ofrece un servicio profesional
integral para cada paciente en donde distintos
especialistas pueden ayudarla a obtener
un resultado positivo, sin necesidad de
que la pareja tenga que ir de un lado a
otro ni que tenga que contar una y otra
vez su caso.
Centro Argentino de Fertilidad
e-mail: info@centroargentinodefertilidad.com
Tel: 4811-0415/4815-2869/4815-4450/4823-8949
www.centroargentinodefertilidad.com
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Capitulo 2
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