La incontinencia
es un problema que con frecuencia altera
el día a día de la persona
que lo padece. Ocasiona localmente trastornos
que genera dermatopatías en los genitales
externos sumamente incómodos. Estos
por distintos motivos, como la vergüenza
por ejemplo, no son informados debidamente
al médico, llevando muchas veces
a la paciente a un estado de aislamiento
y depresión.
Existen diferentes tipos de incontinencia
que pueden presentarse según las
distintas etapas de la vida de una mujer:
embarazo, postparto, etc. Estas situaciones
pueden causar daños de los nervios
que tienen relación con el control
de la vejiga.
Durante la menopausia, la incontinencia
urinaria es un problema muy prevalente.
La disminución de hormonas, principalmente
estrógenos, en esta etapa conduce
a la pérdida del trofismo de los
tejidos tanto vesicales como vaginales,
ocasionando síntomas como dolor y/o
ardor al orinar, urgencia miccional (deseo
frecuente y urgente) y a nivel vaginal principalmente
dispareunia (dolor coital). Existen diferentes
tratamientos para el control y la resolución
de la incontinencia urinaria, según
el motivo de la misma. Estos pueden ser
desde cirugías reconstructivas en
casos que estén indicados, hasta
tratamientos médicos sencillos como
la aplicación de estrógenos
de acción local, por ejemplo orgestriol,
que restituye el trofismo de los tejidos
en cuestión.
En síntesis, podemos decir que ante
esta eventualidad se recomienda la consulta
con el ginecólogo, quien previa evaluación
del motivo del trastorno que provoca el
síntoma, indicará la terapia
adecuada para cada circunstancia en particular.
El tratamiento, por lo tanto, siempre deberá
ser individualizado para lograr el éxito
del mismo.
Dr. Manuel Nolting
Presidente Sociedad Argentina de
Endocrinología Ginecología
Reproductiva (SAEGRE)