Los últimos años
hemos visto en los consultorios de Hémera como
se han incrementado las propuestas de actividades extraescolares.
Tanto a nivel deportivo como artístico se ofrecen
cantidad de propuestas, con intención de estimular
distintas áreas, los niños hacen desde fútbol
y basket, hockey y baile, pasando también por guitarra
y natación. También nos encontramos con
familias que desean intensificar el estudio de idiomas,
sea por deseos de aprender más y así concurren
a institutos de inglés con frecuencia de dos veces
por semana, o bien con maestras particulares en caso de
necesitar apoyo escolar, para esta u otras materias. Además
hay niños en tratamiento de ortodoncia, fonoaudiólogas,
psicólogas etc.
El exceso de actividades programadas, la exigencia con
que estas se realizan, nos encuentra con agendas cargadas
de compromisos y obligaciones y con poco tiempo libre
dedicado al ocio, al juego y sobre todo al descanso.
Estos niños con "agendas completas" viven
la vida con un ritmo acelerado que los lleva a padecer
en silencio o a gritos diferentes sintomatologías,
tanto físicas como emocionales, de estrés
o ansiedad.
A continuación presentaré un listado de
algunos de los síntomas que los niños suelen
manifestar para estar atentos a ello:
• Miedos nuevos o recurrentes (a la oscuridad, a
estar solos, a los desconocidos etc.), enojo,
• Regresión a comportamientos típicos
de edades anteriores del desarrollo,
• Llanto o lloriqueo,
• Incapacidad de controlar sus emociones,
• Comportamiento agresivo,
• Caprichos y berrinches,
• Oposición o negativismo,
• Molestias estomacales,
• Dolores de cabeza recurrentes,
• Pesadillas o insomnio,
• Enuresis,
• Cambio en hábitos alimentarios
• Bajo rendimiento escolar
• Cambios repentinos de humor, entre otros.
Vale la pena detenernos a pensar que estos niños
suelen ser el reflejo de una vida familiar caracterizada
por el mismo estilo frenético de correr de un lado
a otro, de mil compromisos laborales y otros miles de
sociales, por un alto nivel de tensión y sin tiempo
ni permiso para relajarse. Poco tiempo dedicado al encuentro
familiar donde poder charlar, compartir una comida tranquila
o salir a pasear.
Ante este modelo de organización familiar sugiero
que en este momento en que planificamos el año,
pensemos ¿Cuáles son los verdaderos intereses
de mi hijo/a? ¿Qué es lo que realmente disfruta
hacer? ¿Cuál es su necesidad para este año?
Frente al abanico de alternativas, hacer el ejercicio
de elegir, pensando que no siempre se puede hacer todo
lo que uno quiere, que cada cosa que uno elige implica
una ventaja y una desventaja, que todos tenemos nuestras
limitaciones (sea de tiempo, de dinero, de aptitud, etc.
), habrá que establecer entonces un orden de prioridades.
Saber que elegir no implica pasar del todo a la nada,
es poder quedarse con algo, basándose o bien en
el deseo o en la necesidad o en ambas.
Es tranquilizador saber que lo que no se pueda hacer en
este momento de la vida, se podrá hacer en otro,
que la noción de postergación existe, que
se puede modificar lo planificado si hiciera falta hacerlo
y que nada es para nunca o para siempre.
Planificar el año con un criterio claro y flexible
nos ayudará a prevenir disfunciones tanto físicas
como psíquicas durante el año, y este es
el momento de hacerlo.
Teniendo en cuenta esta descripción, recordemos
cuales fueron los tiempos y contratiempos del año
pasado, cómo llegaron a fin de año, cual
fue el balance, la evaluación, tener esto presente
a la hora de rediseñar este nuevo año para
no repetir los errores del pasado.
Para las familias que tienen más de un hijo, recomiendo
reconocer las diferencias de cada uno de ellos y ofrecerle
a cada uno lo que cada quien demande, desee o necesite.
No pensar en los hijos como un combo de dos sino poder
estar atento a las diferencias, a las individualidades.
Poder sentarse en familia y conversar conjuntamente sobre
esto es una forma de involucrar a todo y participar de
esta organización.
Consejo: No sobrecarguemos a nuestros niños.
No convirtamos la vida de un chico en el reflejo de la
agenda sobrecargada de un adulto. Los niños no
son adultos en miniatura, son niños y por ello
necesitan vida de chicos, con todo lo que eso implica,
¡no nos olvidemos de ello!.
- Acerca de Hémera:
Hémera es una institución dedicada al tratamiento
de los problemas que provocan la ansiedad y el estrés
patológicos en los distintos ciclos de la vida.
El objetivo de la terapia propuesta está centrado
en la recuperación del problema que padece la persona
afectada, no sólo en la comprensión de las
causas que los generan, ya que los pacientes que acceden
a un tratamiento, muchas veces logran entender lo que
les pasa pero no logran superar el problema que los afecta.En
Hémera se cuentan con instrumentos para evaluar
y llevar a cabo tratamientos focalizados específicamente
en los problemas relacionados con la ansiedad y el estrés
patológicos, lo que posibilita alcanzar cambios
efectivos y duraderos.El equipo de profesionales y consultores
cuentan con una trayectoria destacada en estas áreas,
asegurando de este modo una indicación precisa
de los tratamientos consensuados y aprobados en este tipo
de problemas, que aquejan a un número creciente
de personas en todo el mundo.
- Acerca de Gisela Holc:
Obtuvo se Licenciatura en Psicología en la Universidad
de Belgrano en el año 1995, donde se graduó
con Diploma de Honor. Durante los primeros años
de su formación de postgrado, ha realizado estudios
psicoanalíticos, ingresando a la Asociación
Psicoanalítica Argentina (APA) donde participo
de seminarios teóricos clínicos y realizo
su supervisión y análisis didácticos.
Hace ya varios años se encuentra realizando cursos
y seminarios de postgrado de orientación cognitivo-conductual
así como sistémica para profundizar su formación
y especialización es Trastornos de Ansiedad. Durante
9 años ha trabajado en la Fundación Medicina
Comunitaria donde atendía niños, adolescentes
y adultos, con una modalidad de terapia breve de objetivos
focalizados. Ha realizado (y continua haciéndolo
en forma particular) orientación vocacional, orientación
a padres y trabajo con embarazadas tanto en forma grupal
como individual. Se ha capacitado y ha trabajado clínicamente
con pacientes con difluencia (tartamudez) y trastornos
de alimentación. En la actualidad continua su formación
de modo permanente orientada a la clínica de los
Trastornos de Ansiedad tanto en niños como adolescentes
y adultos. Ha trabajado también en selección
de personal y en el área de educación.
Para mayor información:
Hémera, Centro de estudios del estrés y
la ansiedad.
Tel: 4784.3922
info@hemera.com.ar
Contacto de Prensa:
Virginia Schiavo
(15) 3659.1460
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