| El
golpe de calor se produce cuando los mecanismos
de regulación de la temperatura corporal
son incapaces de disipar el calor del cuerpo
generado por la exposición al calor
intenso o cuando se realiza actividad física
en ambientes con temperatura elevada. Los
niños junto con los ancianos son los
más susceptibles a padecerlo.
Insolación en niños
Para prevenir este tipo de cuadros hay que
implementar medidas que favorezcan el enfriamiento
del cuerpo y aseguren un adecuado estado de
hidratación. Para ello se aconseja
disminuir la actividad física, que
los niños realicen juegos tranquilos,
hacerlos descansar en lugares frescos y ventilados,
vestirlos con ropa ligera, amplia, de algodón
y de colores claros, protegerles la cabeza
con gorros, evitar que se expongan al sol
entre las 10 y 17 hs y utilizar siempre un
factor de protección solar alto.
Los síntomas característicos
son fiebre (39-40º C), piel seca y caliente,
dolor de cabeza, nauseas y vómitos,
cansancio excesivo, tendencia al sueño.
Diarrea
Con respecto a la diarrea, es una de las enfermedades
mas frecuentes durante los meses de verano,
pudiendo llevar en algunas ocasiones a la
deshidratación; por este motivo es
indispensable tomar ciertas medidas para prevenirla.
En primer lugar es importante mantener adecuados
hábitos de higiene tanto personales
como del medio ambiente.
La higiene de manos luego de ir al baño
así como antes de manipular alimentos
es fundamental. El lavado de los alimentos
antes de cocinarlos, especialmente frutas
y verduras, la adecuada cocción de
los mismos y el consumo de agua potable son
otras de las medidas que deben ponerse en
práctica. Asimismo nunca hay que olvidarse
de lavar correctamente los utensillos utilizados
en la preparación de las comidas.
En el caso de que un niño comience
con diarrea lo más importante será
asegurar una adecuada hidratación.
La promoción de la lactancia materna
y la ingesta de abundantes líquidos
en forma fraccionada son fundamentales para
lograrlo. En cuanto a la alimentación
se recomienda no suspenderla excepto algunos
alimentos en particular como las verduras
de hoja, legumbres, frutas, jugos y bebidas
muy azucaradas y golosinas. Es aconsejable
una dieta basada en hidratos de carbono complejos
como los cereales y los tubérculos
además de carnes magras. Aquellos niños
que se alimenten con leche de fórmula
no es necesario que la misma sea diluida ni
deslactosada.
Por último, hay que tener en cuenta
que durante el verano las temperaturas son
altas y que los más chicos están
en constante actividad, de manera que necesitan
de una dieta provista de energía y
administrada fraccionadamente (4-6 veces por
día)
Es importante anticiparse a la sed y ofrecerles
con frecuencia abundantes líquidos
como agua o jugos frutales y en el caso de
lactantes pequeños amamantarlos más
seguido.
LOS ALIMENTOS CLAVE DEL VERANO
Mucha agua
Comida fresca y natural (pollo, atún,
frutas, verduras frescas y lavadas)
Carbohidratos (pastas, arroz, pan, galletas
y galletitas)
Postres (una vez por día) |