No es tan sencillo darse cuenta cuando
una gatita se encuentra embarazada. Sus
primeros síntomas pueden confundirse
con cambios de humor, indigestiones o cualquier
otra enfermedad. Por eso, si nuestra gata
no está castrada y tiene acceso a
espacios exteriores, o bien nos encontramos
con una en la calle, la posibilidad de un
embarazo debe ser contemplada como opción.
Ante un embarazo, el animal requerirá
de cuidados especiales. Aquí les
acercamos una guía para atravesar
este momento especial de la mejor manera.
Reconociendo a la futura mamá
Los síntomas más claros de
un embarazo felino, al igual que las mujeres,
son: náuseas, cambios de temperamento
y eventuales cambios del apetito, además
del obvio abultamiento del abdomen. Las
náuseas aparecen entre los primeros
10 días, y suelen durar alrededor
de 48 horas, repitiéndose varias
veces a lo largo del día. Como esto
sucede al principio del embarazo, es un
momento de gran vulnerabilidad y riesgo,
por lo cual es recomendable no sacar a la
gata fuera de la casa y tocarla siempre
con suavidad. Si tiene dudas sobre el estado
del animal, llame a su veterinario y pídale
una visita domiciliaria. Luego de la tercera
semana los pezones de una gata embarazada
se tornan rosados y aparece una hinchazón
en la zona genital, fácilmente observables.
Con estas observaciones, no habrá
dudas sobre el estado de la “futura
mamá”.
Los cambios de temperamento obedecen a los
cambios hormonales. Es imposible predecir
hacia dónde irá la conducta
de la gata. Puede tornarse más dócil
y mimosa, así como también
mucho más arisca o agresiva, incluso
con quienes se lleva muy bien. En este último
caso, es preferible mantener a la gatita
lo más aislada posible, tanto de
humanos como de otros animales, mientras
dura esta etapa. A lo largo del embarazo,
la gata puede experimentar nuevos cambios
de comportamiento e incluso desear más
compañías felinas. Además,
empieza a desarrollar su instinto maternal
y practicar, por ejemplo, el amamantamiento
con sus juguetes o incluso con otros animales
de la casa. Como una especie de “curso
de pre-parto felino”. Los cambios
en la alimentación dependen de cada
animal. Algunas comen más, otras
lo siguen haciendo como siempre y otras,
ocasionalmente, se niegan a comer. Se puede
incluir suplementación de vitaminas
y calcio, siempre que el veterinario lo
disponga.
Extremando los cuidados
Durante todo el embarazo, que suele durar
unos dos meses, y especialmente al principio,
vigile a la gata de cerca. Observe si hay
síntomas de enfermedades, o una marcada
apatía.
Frente a cuadros de este tipo, acuda a su
veterinario, porque la gata puede estar
enferma (las infecciones uterinas pueden
aparecer especialmente durante la preñez),
tener un falso embarazo o bien haber sufrido
un aborto. El período de gestación
de los gatos es de un promedio de 63 días,
con un rango de 4 días más
o menos, sin efectos perjudiciales. Todo
período más corto o más
largo suele ser indicio de problemas, requiriendo
consulta veterinaria inmediata. Para poder
llevar este control adecuadamente, es ideal
tener idea y registrar la fecha más
exacta posible del apareamiento. Además
de facilitar el monitoreo, le permitirá
organizarse mejor y preparar todo con tiempo
para el parto.
Tenga siempre presente que su gatita está
sensible y vulnerable, sobre todo si es
una gata poco acostumbrada a estar en una
casa. Evite los ruidos y movimientos bruscos
en la casa, especialmente hacia ella. No
la fuerce a hacer cosas que ella no desea
ni la castigue si hace algo malo o inadecuado.
No la exponga a riesgos ni deje que se estrese.
Recuerde que las cosas volverán a
la normalidad en poco tiempo.
Sala de partos
Para poder dar a luz a los cachorros, lo
ideal es preparar un lugar especialmente
acondicionado para esto. Las características
habituales son: ambiente pequeño
y separado del resto (nos referimos a un
cajón o una caja, ubicado -por ejemplo-
en un armario entreabierto, forrado con
un paño o toalla suave para dar contención,
calor y limpieza. De todas formas, es muy
probable que la gata elija su lugar.
Llega el momento
Alrededor del día 60 del embarazo,
conviene mantener a la gata cerca de la
caja o en el espacio que ella haya elegido
para dar a luz. Podrá precisar que
el momento se acerca porque su temperatura
corporal bajará (si se le pudiera
medir la temperatura sería menor
a 38 grados), la piel del abdomen se tensará
y el movimiento se tornará más
pesado y lento. El trabajo de parto se inicia
cuando la gata comienza a acuclillarse y
hacer fuerza. Además, la gata comenzará
a maullar de una manera muy lastimera. Ante
eso, no se asuste, y llame al veterinario
para pedirle su asistencia o mantenerse
disponible por cualquier eventualidad o
complicación inesperada. Permanezca
cerca y alerta, pero aproveche para compartir
el maravilloso momento que está por
venir. Si toda la familia quiere presenciar
el parto, es posible siempre y cuando prime
un ambiente limpio y calmo. La llegada del
primer cachorro es inminente cuando aparece
una secreción mucosa de tono verdoso
en la cavidad vaginal. Permanezca cerca
de la gata para contenerla y calmarla pero
no intente ayudarla, porque puede ser perjudicial.
El primer cachorro debe salir a los 15 minutos
de haberse puesto en posición de
cuclillas, y el resto de las crías
nacerá a intervalos de entre 5 y
30 minutos.
Si los gatitos salen de cabeza, la gata
no precisará ayuda. Si salen primero
las patitas y la cabeza no aparece a los
pocos minutos, será necesaria una
pequeña intervención, consistente
en envolver el cuerpo del gatito en una
toalla y manipularlo suavemente, tratando
de hacer movimientos coordinados con las
contracciones de la madre. Bajo ningún
concepto tironee de la cola o las patitas
porque puede desmembrar al cachorro, y tampoco
presione la panza a la gata. Si el trabajo
de parto continúa pero no aparecen
más gatitos en tras media hora o
apenas nacieron un par de cachorros y el
resto no sale, la situación puede
ser riesgosa para la madre y las crías,
llame rápidamente al veterinario.
Después de parir a todos las cachorritos,
su gata abrirá la bolsa que los gatitos
tienen en la cara para que puedan respirar
por primera vez. Si ella no lo hace por
ignorancia o no está en condiciones
físicas de hacerlo, Ud. puede abrirlas,
siempre con las manos bien limpias. Luego
acerque a los cachorritos a la boca de la
gata para que ella pueda estimular su respiración
con sus lamidas. Preste atención
a los cachorros, y si alguno manifestara
tener problemas, séquelo y abríguelo,
luego acérquelo a la madre y deje
que la naturaleza haga lo suyo. Tras el
alumbramiento, la gata cortará el
cordón umbilical masticándolo
y se comerá la placenta, que le aporta
muchos nutrientes. Además este acto
es un instinto protector, ya que en la naturaleza
previene que los restos atraigan predadores.
Déle un rato de media a una hora
tras finalizar el parto y si no corta el
cordón umbilical, hágalo Ud.
atando el cordón con un hilo a 2,5
cm. del estómago del gatito y cortando
con tijeras esterilizadas el cordón
por encima del hilo en el punto más
alejado del estómago de la cría.
Al término de esta etapa, la gata
aseará a sus crías y las amamantará.
Final Feliz
Para cuidar a la mamá y los cachorros
luego del parto, mantenga un control veterinario
adecuado para prevenir eventuales infecciones
posteriores al parto, y monitorear cuestiones
relativas al crecimiento de los gatitos,
como el cuidado de los ojos, la incorporación
de alimentos sólidos, las vacunas
necesarias y su tratamiento antiparasitario.
Ofrézcale un espacio propio para
ella y los cachorros, limpio, tranquilo,
silencioso, sin corrientes de aire ni excesivamente
caluroso. Ubique cerca de ella su comida,
agua y recipiente de piedritas sanitarias,
ya que no querrá alejarse de los
gatitos. Mantenga ese espacio siempre limpio
y templado, con la comida y agua siempre
frescas, puesto que su gata necesitará
reponer nutrientes y energía para
la tarea que le espera como Mamá
durante al menos 40 días. Ella se
ocupará de la limpieza y alimentación
de los cachorritos, manteniendo limpio el
“nido” hasta que los pequeños
aprendan a usar la bandeja sanitaria e incorporen
los alimentos sólidos, entre las
que se recomiendan las fórmulas balanceadas
para cachorros fortificadas con calcio o
leche.
PARA MAYOR INFORMACIÓN:
Graciela Vilaró - Sabrina Coppola
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