¿En
qué momento debemos comunicar la
llegada del bebé?
Cuanto antes, mejor. Deberían ser
los primeros en enterarse, para que no lo
hagan a través de terceros o al escuchar
a sus padres. De ser posible, que los padres
juntos le den la noticia.
¿Aunque
sean muy pequeños?
Sí, ya que simplemente se les confirma
algo que ya han percibido. Muchas mamás
se dan cuenta que están embarazadas
por la conducta de sus hijos: se los nota
inquietos, se despiertan de noche, si ya
dejaron de mojar la cama, vuelven a hacerlo,
están más caprichosos... Esta
noticia los tranquiliza.
¿Cómo
decirles?
De la manera más simple posible;
sin demasiadas explicaciones ni detalles.
Si hacen preguntas, contestarles hasta ahí;
no darles más información
de la que piden. Es importante aclararles
que papá y mamá decidieron
que venga el hermanito y que a él
lo van a querer tanto como ahora.
Se le puede hablar también de cuando
él era bebé. Esto seguramente
le agradará.
¿Y
si dicen que no quieren tener un hermano?
Se les puede contestar que esa decisión
es tomada por mamá y papá,
igual que cuando decidieron tenerlo a él.
Es conveniente reafirmarle que lo van a
seguir queriendo igual.
¿Pueden
participar de los preparativos de la ropa
y el cuarto del bebé?
Todo tipo de participación los ayuda
a sentirse incluidos aunque su "colaboración"
nos complique un poco. Mientras, podemos
ir contándoles de los preparativos
que se efectuaron para su nacimiento. Les
gustará mucho que sus padres le hablen
de él cuando era muy pequeño.
Es como comprobar que sus padres lo tienen
siempre presente. Es probable que hagan
agotadoras preguntas; sin embargo estarán
muy contentos de tener esta especie de diálogo
con sus padres.
¿Es
bueno que compartan el cuarto del bebé?
Por supuesto que es mejor que el bebé
tenga su propio cuarto, especialmente por
los diferentes horarios, ya que de noche
el bebé puede despertarlo y de día,
interferir con sus juegos.
Pero si deben compartirlo, se pueden tomar
medidas para evitar excesivas molestias
para el mayor. Por ejemplo, que el bebé
tenga un moisés o cuna con ruedas
para poder trasladarlo a otro cuarto cuando
el hermano esté jugando o ha invitado
a un amigo.
También hay que tratar de no cambiar
sus cosas de lugar, para que no sienta que,
a pesar de lo que le han contado sus padres,
ha sido desplazado por ese nuevo ser que
ni siquiera hizo su aparición todavía.
Si hay varios hermanos, podría conversarse
en familia, aportando entre todos las ideas
acerca de los espacios y los muebles del
bebé, dejando en claro que en definitiva
serán los padres quienes tomen las
decisiones finales.
¿Puede
un chico de dos o tres años alzar
al recién nacido?
Por supuesto, siempre que esté sentado
y mamá o papá estén
a su lado. El tratar de que no lo toque
lo hace sufrir y lo pone más celoso
aún.
¿Qué
provoca los celos de los hermanos?
Que los quieran menos. Los chicos tienen
un pensamiento concreto: el amor de sus
padres es como un chocolate, antes era todo
para él, pero con la llegada del
"intruso", tendrá que compartirlo
y entonces sólo le tocará
la mitad de ese amor. Todavía no
pueden pensar en abstracto, por lo que habrá
que recurrir a toda la creatividad que se
pueda disponer para poder repartir nuestro
tiempo entre ellos.
¿Hay
que sacarle el chupete o pañales,
etc. antes que nazca el hermano?
No es conveniente hacerlo ni poco antes,
ni poco después. Si usa ambos, no
sacárselos al mismo tiempo. Es muy
probable que haya algún retroceso.
Una consulta al pediatra puede ayudar.
¿Qué
hacer si se pone insoportable cuando alimento
al bebé?
Se pueden tener algunos juguetes para que
juegue; alguna vez darle de mamar al bebé
donde haya cerca un televisor, para que
vea dibujitos, dejarlo que se siente al
lado y hacerle alguna caricia. No deben
echarlo aunque resulte insoportable, eso
confirmaría para él sus sospechas
de que no lo quieren.
¡Cuando
intento prestar atención al bebé
se pone fatal!
Hacerlo participar puede tranquilizarlo;
por ej: que le ponga talco; o pedirle que
lo haga reír como sólo él
sabe hacerlo y sobre todo aprovechar las
horas que está en el jardín
para poder disfrutar sin interferencias.
Cuando
el bebé era recién nacido
estaba más tranquilo; ahora que tiene
6 meses se puso peor.
Claro, porque mientras el bebé duerme
casi todo el día no resulta un rival.
Pero en cuanto empieza a volverse gracioso
y llama la atención de los adultos,
les agarra un nuevo ataque de celos. Fomentar
que sea él quien le enseñe
cosas nuevas al bebé; hablarle a
éste de su hermano mayor en su presencia,
presentándolo como modelo, que va
al jardín y siempre reafirmarle que
se lo quiere y valora. Lo calmará.
Cuando
estamos en casa se pone peor.
A veces es bueno que la mamá tenga
algunos momentos especiales con su hijo
mayor y dedicarle un tiempo sólo
a él (yendo a tomar un helado, al
supermercado, al cine, etc.). Pero, por
sobre todo mucha paciencia.
Lic. Amalia M. Novatti
Especialista test de Rorschach y Psicodiagnósticos
amano@fibertel.com.ar