A los hospitales llegan cada
vez más jóvenes con infartos,
taquicardias, hipertensión arterial,
arritmias y alteraciones cardíacas
propias de personas mayores, provocados
por un factor nuevo: el abuso en el consumo
de bebidas energizantes mezcladas con alcohol.
El alerta lo dio ayer el Hospital Italiano,
donde hace poco se practicó una angioplastía
de urgencia para salvarle la vida a un joven
de 25 años que había ingerido
esas bebidas combinadas.
La preocupación por esa tendencia
entre los jóvenes había quedado
en evidencia en 2004, cuando legisladores
nacionales presentaron proyectos tendientes
a prohibir la venta de bebidas energizantes
a menores de edad. Y alcanzó un punto
clave el 29 del mes pasado, cuando se publicó
en el Boletín Oficial la disposición
3634/2005 de la Administración Nacional
de Medicamentos, Alimentos y Tecnología
Médica (Anmat), por la que se obliga
a las empresas productoras a reducir la
cantidad de cafeína en ese producto:
de 35 a 20 miligramos por cada 100 mililitros.
Exige, además, que en las latas se
inscriba en letras de un tamaño superior
a 5 por ciento de la altura del envase la
siguiente leyenda: "El consumo con
alcohol es nocivo para la salud".
Hace un año, en la Cámara
de Diputados se presentó un proyecto
que regula y restringe la comercialización
de este tipo de bebidas en locales bailables
o similares. La iniciativa se encuentra
en estudio de cinco comisiones y obtuvo
dictamen en las de Acción Social
y Salud Pública y de Defensa del
Consumidor. Pero no ha avanzado más.
Un fenómeno
nuevo
Daniel Berrocal, subjefe del Servicio de
Hemodinamia del Hospital Italiano, dijo
a LA NACION que se están registrando
problemas cardíacos por el consumo
de alcohol con bebidas energizantes desde
hace tres o cuatro años. En lo que
va de 2005 ya recibieron a tres personas,
de entre 25 y 40 años, que llegaron
con infartos agudos, sin tener una enfermedad
coronaria previa. "El infarto es mucho
peor en una persona joven, en la que las
coronarias se tapan de manera abrupta",
dijo el especialista y alertó que
esos pacientes hasta pueden padecer una
insuficiencia cardíaca de por vida.
"Lo que ocurre es que toman con alcohol
tres o cuatro latas de estas bebidas en
una noche y, semejante carga de cafeína
-equivalente hasta 20 tazas de café
exprés- aumenta la frecuencia cardíaca,
somete a un mayor roce la cobertura interna
de las arterias y produce una irritación
que puede generar un coágulo que
tape la arteria y produzca el infarto",
explicó.
A estos casos hay que sumarles los de los
chicos que tienen patologías cardíacas
y no lo saben, para los que el exceso en
el consumo de estas bebidas es mucho más
peligroso, advierte Mónica Nápoli,
directora del Centro de Adicciones Enrique
Biedak. "Se ven problemas cardiológicos
que no se condicen con la edad. Atendemos
intoxicaciones graves por alcohol y por
cafeína", sostuvo.
Tanto voceros de Red Bull, líder
en el mercado mundial, como de Speed, con
posición dominante en el nacional,
afirmaron actualmente, en las latas se advierte,
entre otras cosas, sobre la inconveniencia
de que consuman energizantes los niños
y las personas diabéticas y se aconseja
no exceder el límite de dos por día.
Energizante
y estimulante
Al igual que la mayoría de los especialistas,
Nápoli, médica toxicóloga,
consideró que, aunque se las llame
"energizantes", no lo son. "Son
desfatigantes o estimulantes. Estas bebidas
quitan la sensación de fatiga. No
es que el que las toma no se cansa, sino
que no siente el cansancio. De esta forma,
esta enorme cantidad de cafeína les
permite tomar en cantidad hasta llegar a
la ebriedad, o incluso el coma alcohólico,
porque retrasa los efectos del alcohol",
explicó.
¿Se sorprenden los padres cuando
se enteran de que sus hijos tuvieron que
ser atendidos por el exceso de cafeína
y alcohol? Muchos de ellos sí. No
hay un conocimiento acabado de lo que estas
bebidas, mal combinadas, pueden producir
en el organismo, dijo el subjefe de Hemodinamia
del Italiano. "Hablando con los padres
de los chicos que atendimos nos enteramos
de que en varios casos son ellos mismos
los que les compraron las latas para festejar
un cumpleaños, por ejemplo",
comentó.
José Granero, titular de la Secretaría
de Prevención de la Drogadicción
y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar),
y Camilo Verruno, director de Asistencia
de ese organismo, trabajaron junto con la
ANMAT para elaborar la resolución
citada y consideraron que los menores no
deberían tomar este tipo de tragos.
"Las estadísticas demuestran
que el maratón químico que
hacen durante los fines de semana termina
en tragedia" dijo Verruno y agregó:
"No deberían hacer estas mezclas
y, mucho menos, exponerse a riesgos, como
manejar cuando toman alcohol".
Por Marta García Terán
De la Redacción de LA NACION