• A partir de los tres
meses, cuando el bebé ya comió
y durmió y está relajado,
podemos recostarlo boca arriba sobre una
mantita en el piso. Esta postura permite
que el bebé desde muy temprana edad
ejercite los músculos y articulaciones
de ambos lados, de manera armónica,
sin tensión, posibilitándole
el uso de las manos para la manipulación
desde muy pequeñito. Por ej: tomar,
atraer a su boca, chupar, agarrar con ambas
manos, agitar elementos livianos y de tamaño
apropiado, por ejemplo pañuelos,
que de caérsele encima no lo cubran
y se asuste.
Desde aquí estamos favoreciendo que
comience a realizar acciones que más
tarde se irán repitiendo intencionalmente
hasta convertirse en la base de los primeros
juegos. Estos momentos de juego son privilegiados,
son lo mismo que para un investigador la
técnica que desarrolla en su laboratorio.
Es por ello que debemos ser prudentes y
no interrumpir abruptamente estas actividades.
El niño en el juego elabora, deduce,
investiga, compara, elige, prueba, se equivoca,
vuelve a comenzar y en ello está
el placer de lograr su cometido. Al mismo
tiempo que puede canalizar la descarga de
tensión, el exceso de vitalidad.
Si los objetos y juguetes que le hemos dado
han estado próximos a él,
ha podido elegir de entre ellos los que
más se ajustaban a sus intereses.
• Después de
mucha ejercitación, aproximadamente
a los 6 ó 7 meses, algunos antes
y otros un poco después, esto no
es lo importante sino la calidad de cómo
lo logró, podrá girar y pasar
a estar boca abajo. Continúa agudizando
las formas de exploración e investigación
conocidas y prueba nuevas, golpea los objetos
unos contra otros o contra el piso.
• Luego comienza a
desplazarse, reptando, girando, rolando
o gateando, por el espacio que se le haya
preparado, el de su cuarto por ejemplo o
bien el de la sala del jardín maternal.
Ahora sí podemos ofrecerles elementos
que rueden y que se desplacen porque el
podrá ir en su búsqueda y
no dependerá de los adultos para
recuperarlos.
Es importante responder al juego del cucú,
acá está, porque el bebé
de esta manera está reafirmando que
él existe y necesita que le respondamos
su juego. También tiran objetos y
esperan o piden que se los devolvamos y
es importante que así lo hagamos.
Es oportuno siempre ofrecerles objetos y
juguetes de líneas simples, colores,
texturas y tamaños variados y en
cantidad suficiente para poder operar mentalmente
con ellos. Ofrecerle elementos con los cuales
él pueda luego construir o armar
el juego o juguete. Es como acercarle un
trozo de madera al artesano y que el comience
a trabajar hasta darle la forma y la utilidad
que el quiere o necesita.
• A medida que el bebé
avanza en el desarrollo postural se abren
más posibilidades de conocer y nuevas
formas de jugar. Cuando ha logrado estar
de pie, alrededor de los 14 meses, construye
torres y las derriba, primero de pocos elementos
y luego va sumando. Aparece la necesidad
de arrastrar, llevar y traer, trasladar,
así como él lo hace con su
propio cuerpo.
Es muy común ver que los niños
juegan más con la caja del regalo
que con el regalo mismo y es porque está
relacionado con sus vivencias biológicas,
está realizando con los objetos lo
que le pasa con su cuerpo. Siente que se
llena y se vacía, está reafirmando
su sensación de un todo, de un cuerpo.
Mete juguetes y objetos unos dentro de otros
o partes de su cuerpo dentro de ellos, prueba
a colocar uno o más objetos dentro.
Prof. Alejandra De Renzis
Peña
Especialista en Atención Temprana
del Desarrollo Infantil