La pregunta
que se hacen los profesionales que tienen
una larga experiencia trabajando en este
campo es ¿Quién formará
a los formadores?
Desde hace unos años el abordaje
a la sexualidad, desde la prevención
hasta el tratamiento de las Disfunciones
Sexuales femeninas y masculinas, se realiza
con un enfoque multidisciplinario que abarca
los aspectos biológicos, psicológicos,
culturales y religiosos. Esto significa
que los profesionales que trabajan en esta
compleja área de la vida del ser
humano, han tenido que derribar las antiguas
barreras que tendían a separar los
diferentes aspectos de la sexualidad en
la práctica profesional.
Al mismo tiempo, las diferentes ideologías
filosóficas y religiosas que cada
ser humano posee por su raigambre cultural,
hacen indispensable por parte de los profesionales
el conocimiento y el respeto por las diferencias
y la cuidadosa preservación de las
mismas no sólo en los tratamientos,
sino mucho antes, en el establecimiento
de un diálogo respetuoso, única
forma de lograr una comunicación
verdadera y eficaz.
¿Estarán los docentes preparados
para hacer frente a tales multifacéticos
desafíos? ¿Cómo enfrentará
el formador las diferentes ideologías
familiares de sus educandos, para que éstos
no se sientan en las aulas, ni discriminados
ni igualados artificiosamente? ¿Podrán
sostener los educadores su rol, frente a
los diferentes perfiles ideológicos
de los padres de sus alumnos?
Los docentes necesitarán, además
de diseñar los contenidos, que deberán
estar consensuados con los padres, asesorarse
con especialistas, (sexólogos, pediatras,
hebiatras y psicólogos), además
de adquirir ellos mismos una adecuada formación.
No porque carezcan de capacidad docente,
sino porque esta especial área de
la salud requiere tácticas pedagógicas
oportunas y atinadas. Además de ser
necesaria la creación de entes específicos
que se dediquen a realizar un abordaje profesional
de este tema..