Esta es una dolencia no muy frecuente,
según varias encuestas internacionales,
aparece en el 1 % de las personas, en algún
período de sus vidas, predomina en
hombres jóvenes, pero también
puede fastidiar, en menor porcentaje, a
adolescentes o a mujeres, y no sólo
aparece al mantener sexo con una pareja,
también puede sorprender al que se
masturba en soledad.
Esta cefalea ha dado lugar a muchas elucubraciones
sobre posibles causas psicológicas,
que han recorrido todas las teorías
que van desde el pecado hasta el sentido
subconsciente de culpa. Sin embargo, es
un tema médico a ser analizado con
seriedad, pues aunque en general es benigno,
podría estar anunciando una alteración
severa ya que el 5% de todas las personas
son portadoras de una malformación
vascular en su cerebro (aneurisma, etc.)
lo que constituye una amenaza. De hecho,
algunos investigadores afirman que el 11
% de las hemorragias cerebrales se producen
durante el orgasmo.
Las cefaleas relacionadas con la actividad
sexual pueden aparecer durante el “jugueteo”
preliminar y entonces se denominan “cefaleas
preorgásmicas” y no son tan
ominosas, pero otras veces, se manifiestan
durante el orgasmo como “un rayo”,
son bruscas, severas, provocan mucho temor
y hasta pueden alterar la consciencia, duran
minutos o continúan por horas y pueden
repetirse en las relaciones sexuales de
los siguientes días.
Estas “cefaleas orgásmicas”
son más frecuentes en hombres de
25 a 45 años y siempre deben ser
estudiadas con imágenes (resonancia
nuclear magnética de encéfalo
con programa de angioresonancia de vasos
encefálicos y del cuello), para descartar
algún compromiso circulatorio cerebral,
no solo ruptura de aneurismas sino también
estrechamiento de vasos cerebrales, que
puede durar horas o días y ser reversible.
En los últimos años apareció
otra causa provocadora de estas cefaleas:
el sildenafil, una sustancia vasoactiva
consumida para solucionar la disfunción
eréctil, que puede provocar severa
cefalea, especialmente si se tiene antecedentes
de migrañas.
La cefalea durante la actividad sexual,
en la gran mayoría de los casos es
benigna, usualmente de corta duración
y no precisa medicación, pero esto
es muy variable y hay un 15% de los pacientes
en quienes el dolor dura entre 4 a 24 horas
y deben ser medicados. Además, está
muy relacionada con contracturas musculares
y stress, que pueden acentuarse ante la
inminencia de una relación sexual,
donde no siempre los actores participan
con tranquilidad y ánimo distendido,
quizás por eso predomina en hombres
jóvenes que emprenden esta tarea
con cierto espíritu de competencia
y, a su vez, con algún temor a no
tener un excelente desempeño para
sus pautas muchas veces demasiado exigentes.
El hecho de que de cada 4 casos, 3 son hombres
jóvenes, orienta hacia esta teoría
que apunta a una reacción vascular
o muscular exagerada.
En lo que respecta al tratamiento, en primer
lugar hay que transmitir seguridad al
afectado, aconsejar que emprenda esta actividad
en circunstancias propicias y en un ambiente
de tranquilidad y búsqueda de placer.
Desde el punto de vista farmacológico,
parecería que la indometacina es
el tratamiento más efectivo tanto
en la crisis como en la prevención,
como así también los triptanes.
Por el Dr. Héctor A.
Zavala. Secretario Institucional de la Federación
Latinoamericana de Neurología y ha
sido Presidente de la Sociedad Neurológica
Argentina, de la Asociación Argentina
de Cefaleas y de la Federación Latinoamericana
de Neurología.
Hasta el año 2009 fue Jefe de la
Unidad Neurología del Hosp. J. M.
Ramos Mejía.