...El cual se suma a la dura tarea de la
abstinencia que siempre es un desafío.
Muchas veces el coraje se desvanece ante
estas dos circunstancias: dejar de fumar
y engordar.
¿Porqué existe la tendencia
a ganar peso cuando dejamos de fumar?
Aquí debemos aclarar en primer lugar
que no siempre dejar de fumar hace ganar
peso. En segundo lugar es necesario remarcar
que la mayor parte de los pacientes que
entran en abstinencia sufren un aumento
de peso de dos a tres kilos, los cuales
pueden ser fácilmente reducidos.
Este fenómeno es debido al hecho
de que existen en la nicotina elementos
reales que contribuyen a descender de peso.
De manera muy simple podemos decir que la
nicotina produce: a) un leve aumento del
metabolismo basal, esto es aumento del gasto
calórico, por lo que el fumador tiene
tendencia a quemar mayor numero de calorías
en las mismas condiciones de actividad física
que un no fumador. b) tiene acción
sobre células del cerebro o neuronas
lo que conduce a una modificación
en menos de la sensación de apetito
y además modifican el estado de ánimo
disminuyendo la ansiedad. Al dejar de fumar
la ansiedad puede encontrar otra manera
de expresarse: comiendo. Si bien es cierto
que el sedentarismo es un factor que contribuye
al aumento de peso, el factor que más
influye en la regulación del mismo
es la comida. Esto implica que teniendo
un buen manejo de los alimentos y con un
incremento de la actividad física
diaria se puede controlar o evitar el aumento
de peso y hasta reducirlo en aquellas personas
que tenían sobrepeso antes de dejar
de fumar.
Es necesario remarcar además otro
aspecto importante a tener en cuenta: el
fumador tiene un hábito alimentario
particular a saber:
- La comida resulta poco sabrosa y aromática
porque el gusto y el olfato están
alterados lo que conduce a consumir alimentos
ricos en grasa.
- Se suelen reemplazar algunas comidas por
un cigarrillo y un café.
- Existe en el fumador una disminución
de la absorción de determinados nutrientes
(vitaminas y minerales), por lo que requieren
de una alimentación especial.
- El fumador elige preferentemente comidas
proteicas ricas en grasas saturadas.
Es indispensable tener en cuenta todos estos
elementos a la hora de comenzar un programa
alimentario para reducir el peso ya que
no se trata sólo de adelgazar sino
también de gozar de buena salud nutricional.
Es habitual creer que uno ya conoce qué
es lo que hay que comer para hacer una dieta
y que ya se intentó todo sin éxito,
en este caso es indispensable la ayuda profesional
que permite conocer ciertos aspectos o detalles
de la dieta que en general son desconocidos
por los pacientes y pueden ser de una gran
ayuda. Pequeños cambios en la alimentación
pueden contribuir a una gran reducción
de peso.
El tabaco no es un buen anorexígeno.
Recordemos lo que el tabaco puede producir
en usted: disminución de la resistencia
física, osteoporosis, arrugas prematuras,
úlceras en el aparato digestivo,
sequedad bucal, halitosis gingivitis, cáncer
de boca, cáncer de laringe, cáncer
de esófago, tos, bronquitis crónica,
enfisema, cáncer del pulmón,
enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular.
Millones de personas en todo el mundo intentan
dejar de fumar utilizando diferentes métodos.
Hay quienes dejan de fumar durante un tiempo
o en forma definitiva sin tratamiento médico
y esto es muy válido, pero quienes
crean que necesitan ayuda no dejen de concurrir
a instituciones o médicos especialistas
que utilicen tratamientos aprobados por
organismos internacionales y que tienen
en cuenta el problema del peso como parte
integral del tratamiento de la abstinencia.
Dejar de fumar implica emprender un camino
que conduce a la vida. Los escollos que
se presenten deben y pueden ser sorteados
con la ayuda profesional.
Dra. Georgina Alberro
Lic. en Nutrición