¿No será hora
de interrogarnos un poco... desde cuándo
a los chicos (que no son ni ejecutivos,
ni empresarios, ni padres, ni funcionarios)
hay que darles todo lo que tienen los adultos,
todo lo que se oferta, todo lo que circula,
sin ninguna selección?
El uso y abuso dentro de una familia no
discrimina lo urgente de lo importante o
de lo superfluo. Todo está en un
mismo plano y nada se puede postergar. La
cultura de la inmediatez alimenta la ansiedad
y definitivamente no se puede esperar.
Los chicos llaman, son llamados, para todo
y también para nada: para decir que
no hay nada que decir. Línea abierta,
directa a toda hora, el celular se transforma
en un renovado cordón umbilical.
Vale la pena recordar que crecer también
quiere decir poder tomar distancia emocional
de la familia. Si los niños necesitan
un celular para sentirse seguros en su salida
al mundo, habrá que analizar en cada
caso por qué son tan vulnerables.
¿Les daremos seguridad a través
de los objetos? ¿Les enseñaremos
a ser esclavos de ellos?
Si portar un celular les permite animarse
a ir al club, a un paseo, estamos hablando
de una autonomía disfrazada. A cambio,
circular sin celular en una de esas les
dará oportunidad de pensar por sí
mismos, tomar decisiones, aprender a usar
el teléfono público, formular
una pregunta en la calle y, por qué
no, a ser responsables, administrar el tiempo,
cumplir acuerdos de horarios de regreso.
"Lo que pasa es que yo no estoy en
todo el día", se escucha decir.
¿Puede el celular reemplazar la calidad
de vínculo que implica un abrazo,
una charla distendida, una mirada o una
actividad compartida? Nadie ignora las ventajas
de este u otros avances tecnológicos:
comodidad, utilidad, economía de
tiempo. Tal vez de lo que se trata es de
acotar su uso dándole sentido y justificación.
- Hoy que vas al recital, llevate el celular.
- Uno de ustedes tenga celular en el campamento...
- Llamame sólo para algo importante.
- Cuando seas más grande y lo necesites,
hablamos...
- A veces los padres tenemos que animarnos
a ir contra la corriente.
Lic. Mirta Goldberg
Licenciada en Ciencias de la Educación