Desde muy pequeñitos
los chicos comienzan a tener nociones de
matemáticas. Todo lo que ven lo van
incorporando a sus vidas extrauterinas jugando.
Todos los estímulos que se le brinden
ayudarán en las distintas disciplinas
del campo educativo en el que se incorporará
más adelante.
Simplemente al mostrarles libros de cuentos
(los cuales en la actualidad se confeccionan
especialmente para niños muy pequeños,
que hasta pueden ser mojados o mordidos
por ellos mismos sin que les produzcan daño
alguno, ni se vean percudidos los libros)
en los que pueden verse diversidad de dibujos
en tamaños, colores y cantidades
variables, los chicos van aprendiendo jugando
y sin ningún esfuerzo. Sin darse
cuenta realizan grandes progresos, los que
les serán muy útiles. Por
eso es importantísimo que desde bien
pequeñito reciba todo tipo de estímulos.
Desde el tacto, al ser acariciado, tocado,
pasando por los olores (el de su mamá,
el primero) y el del oído, al hablarle,
cantarle, hacerle escuchar canciones y música.
Es imprescindible hablarles, porque ellos
aunque no entienden, sí pueden decodificar
las distintas voces y los diferentes tonos
de voz en que se les dirige la palabra.
También mostrarles con los deditos
o juguetes, enseñándoles el
significado de lo que es "uno solo",
para luego ir agregando otro y otro más.
A medida que van creciendo ellos mismos
irán reconociendo a pesar de no saber
leer (cosa muy lógica) logos y marcas,
nombrándolas y pidiéndolas
por sus nombres.
Lamentablemente muy a menudo en las escuelas
ocurre que por tener que cumplir con un
programa se va muy de prisa y todos los
chicos no son iguales. Se debería
poder respetar sus tiempos como se debe
hacer para que aprendan a no hacerse pis
encima o a gatear, caminar, hablar, etc.
Para llegar a determinado objetivo cada
uno tiene sus propios tiempos.
Jamás se debe comparar, ya que esto
perjudica tanto a los chicos como a sus
familiares. Los padres son los primeros
que pueden ver los adelantos en sus hijos
y cuando ellos comienzan el jardín,
las maestras, observando al grupito de alumnos
puede notar la existencia de algún
problema en alguno de ellos. Esto se visualiza
cuando un pequeño no comprende ciertas
pautas para una tarea encomendada por el
maestro o al no integrarse al grupo en los
juegos o permanecer aislado; etc.
Es tarea de los padres reconocer la dificultad
que puede tener su hijo en "aprender".
En muchas oportunidades prefieren no darse
cuenta, alegando que "son chiquitos",
o "por ahora no importa", o "es
tan distraído como yo". En la
mayoría de estas ocasiones no significa
que el chico sufra de alguna anomalía:
simplemente quizás esté queriendo
"decirnos algo"; expresando que
"algo pasa" en sus vínculos,
en su vida afectiva o de relación,
con sus inseguridades.
Es fundamental que si los padres no detectan
que "algo sucede", la maestra
sea quien preste mucha atención a
las conductas de ese niño y sea ella
quien convoque a los familiares a una reunión
para dar cuenta de lo que acontece.
Es necesario que en las escuelas cuenten
con experimentados psicopedagogos para brindar
la ayuda necesaria para que ese niño
pueda encontrar el camino a seguir sin demasiados
tropiezos.
Unidos en esta tarea, entre padres y colegio
obtendrán seguramente resultados
positivos.
Lic. Silvia Susana Martín
Psicopedagoga