Por el Dr. Felipe
Jofré, Jefe del Servicio de Ginecología
del Hospital Bernardino Rivadavia
Desde la aparición
de los anticonceptivos orales en los ‘60
mucho tiempo ha pasado y la anticoncepción
hormonal se ha desarrollado notablemente
con nuevas formulaciones, drogas y otras
innovaciones.
Hoy la anticoncepción hormonal permite
un adecuado control del ciclo, un alto porcentaje
de seguridad anticonceptiva y nuevas indicaciones
ya que en los últimos años
se han desarrollado nuevas vías de
administración, desde los dispositivos
uterinos que liberan levonorgestrel (un
gestágeno de alta eficacia), implantes
subdérmicos, parches cutáneos
y próximamente un anillo vaginal.
Este desarrollo tecnológico ha permitido
el uso de anticonceptivos hormonales con
efectos transnosológicos, es decir
son útiles para otros fines, tratamientos
o enfermedades para los que no fueron desarrollados
originalmente, pero que se pudo observar
y confirmar su utilidad en el tratamiento
de otras enfermedades o síntomas.
En efecto, los anticonceptivos hormonales
pueden utilizarse en distintas afecciones
como:
* Amenorrea, en pacientes que no menstrúan
ya sea por alguna alteración hormonal
u otras causas como malformaciones o alteraciones
genéticas.
* En la poliquistosis ovárica en
la cual la mujer tiene ciclos irregulares
asociado a anovulación, permite no
solo la corrección del ciclo sino
la prevención del desarrollo de la
enfermedad y sus patologías asociadas
como la insulinoresistencia y el síndrome
metabólico.
* En la endometriosis, que estima afecta
a cerca de 1 millón de argentinas,
se lo utiliza comenzando como una prueba
previo al diagnostico de certeza, en el
tratamiento inmediato postcirugía
y en lo que llamamos la prevención
secundaria para evitar la recurrencia de
la enfermedad y son tan útiles los
que tienen gestágenos solos (anticonceptivos
orales sin estrógeno) como los combinados.
Además en la adenomiosis (ubicación
dentro de la pared del útero del
tejido endometriósico), también
es útil permitiendo disminuir el
sangrado algo bastante frecuente y difícil
de manejar por el especialista.
* La presencia de acné y seborrea
es una problemática muy común
tanto en la adolescente como en la mujer
joven y desde hace tiempo se utilizan anticonceptivos
con gestágenos con efecto antiandrogénico
que han demostrado con creces su utilidad
en algo muy sensible para la mujer como
es su piel.
* Los anticonceptivos hormonales también
han encontrado su espacio luego del advenimiento
de la terapia hormonal en la perimenopausia,
ya que permite corregir los síntomas
clásicos como los sofocos e irregularidades
del ciclo que incluyen desde los atrasos
menstruales hasta las menstruaciones abundantes
en cantidad y duración.
* En reproducción también
se los utiliza para el control del ciclo
previo a un tratamiento de fertilización
asistida, regularizándolo en duración
y permitiendo programar con mayor exactitud
el inicio del tratamiento.
Un aspecto importante se relaciona con la
administración del anticonceptivo.
La disponibilidad de parches, dispositivos
intrauterinos y próximamente el anillo
vaginal, permite una nueva forma de acceso
a este tipo de anticoncepción con
iguales resultados que la vía oral,
con menor dosis y la posibilidad de poder
utilizar métodos de aplicación
por periodos prolongados de tiempo, meses
o años, evitando el uso diario y
el riesgo de olvido de la toma diaria de
la pastilla. Esta variedad beneficia a mujeres
que tienen contraindicada la anticoncepción
oral, ya que al no realizar su absorción
por vía gastrointestinal no se metabolizan
en el hígado, permitiendo su utilización
en pacientes con antecedentes de hepatitis.
Según los criterios de elegibilidad
de la OMS de 2009, se ha comprobado que
no aumentan la tasa ni severidad de la cirrosis,
no incrementan el riesgo de cáncer
hepático, ni de falla hepática.
En conclusión, los anticonceptivos
orales cumplen satisfactoriamente la finalidad
para los que fueron creados y también
son incluidos dentro de los recientemente
llamados “medicamentos transnosológicos”.