El primer dispositivo intrauterino (DIU)
específicamente anticonceptivo era
un anillo de tripa de seda de gusano fabricado
en 1909 por el doctor Richter y en 1931,
Gräefenber notificó el uso de
una estructura también de tripa de
gusano de seda forrada de plata alemana.
El dispositivo intrauterino, el primero
que apareció como lo conocemos, fue
inventado por el Margulies en los años
’60, tiene forma de herradura, funciona
cambiando el ambiente del canal intrauterino
y actualmente posee dos tamaños:
uno para mujeres que han sido madres y otro
para aquellas que no lo fueron. Zipper en
Chile fabrica luego un anillo con tanza
de nylon, haciendo más sencillos
los procedimientos y más tarde tomaría
un DIU con forma de “T” y le
agregaría cobre. Dos años
después, Lippes le proveyó
una tanza de nylon que se exteriorizaba
por el cuello uterino para facilitar su
extracción. Actualmente, el mercado
cuenta además con otro DIU que tiene
forma de T rodeada por un cilindro que libera
una hormona llamada Levonorgestrel- a dosis
muy bajas, sólo dentro de la cavidad
uterina y se presenta en un único
tamaño. Su mecanismo de acción
depende principalmente de la acción
directa del progestágeno sobre el
endometrio, provee un efecto local a lo
largo de varios años y la función
ovárica se ve muy poco afectada tras
el uso prolongado.
Si bien es un método que puede ser
utilizado por cualquier mujer, en la actualidad
no son pocos los estudios que refieren que
no es recomendable su colocación
en mujeres que no han tenido hijos. Si se
coloca en una mujer que tuvo un bebé,
se espera hasta 6 semanas luego del momento
del parto.
Qué tener en cuenta
“Aunque es un método que tiene
algunas ventajas: tiene pocos efectos secundarios,
no interfiere en el acto sexual, sólo
requiere reposición cada 3 a 5 años
en el caso del de cobre y 5 años
aquel que posee hormona, y, luego de quitarlo,
las mujeres, en general, no tienen mayores
dificultades para lograr el embarazo, generalmente,
los médicos intentamos recomendar
algún otro método anticonceptivo
a aquellas mujeres que aún no han
tenido hijos. Simplemente porque se intenta
evitar colocar un dispositivo intrauterino
de cualquier tipo en mujeres que no han
sido madres aún porque hay mayor
cantidad de casos de rechazo que en casos
de mujeres que ya han sido madres. Hay quienes
creen que puede incrementar el riesgo de
desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica.
De todas formas, es el médico quien
debe evaluar teniendo en cuenta la historia
clínica y los deseos particulares
de esa mujer porque, si bien es poco probable
que se salga o se expulse, el rechazo puede
generar una infección que podría
afectar la fertilidad futura de esa mujer”,
explica el Dr. Pasqualini, Director de Halitus
Instituto Médico.
“Además, es importante tener
en cuenta que puede producir menstruaciones
más abundantes y dolorosas en el
caso del DIU de cobre, o sumamente breves
hasta llegar a la amenorrea, en el caso
del DIU con progesterona. En todos los casos,
luego de la colocación se recomienda
realizar un examen pélvico y suele
recurrirse a un control ecográfico
para constatar que ha sido ubicado correctamente
y es fundamental respetar los tiempos de
efectividad de los dispositivos porque disminuyen
su efectividad con el paso del tiempo ”,
agrega el médico.
Este dispositivo suele ser muy utilizado
luego del parto o incluso cuando la pareja
decide no tener más hijos. Su ventaja
adicional para mujeres en esta etapa es
que no interfiere con la lactancia materna.
“El momento de la inserción,
el asesoramiento médico y la planificación
son factores fundamentales para el uso del
DIU durante el período de postparto.
El momento de la inserción reviste
importancia porque tiene relación
directa con las probabilidades de expulsión
y de perforación. Pero además,
es imprescindible el asesoramiento prenatal
adecuado e informar a la mujer de las distintas
opciones para que pueda elegir el método
anticonceptivo más adecuado para
ella”, dice el especialista.
Dispositivos intravaginales
Los dispositivos intravaginales son todos
aquellos que funcionan al ser colocados
dentro de la vagina. El más conocido
es el diafragma, pero no es el único.
“El diafragma es un capuchón
de látex o silicona que se inserta
en la vagina, cubre le cuello del útero
y parte vaginal bloqueando la entrada de
espermatozoides. No es hormonal pero requiere
ser lavado luego de su uso y recordar colocarlo
al menos una hora antes de tener relaciones
sexuales, lo que implica cierta planificación
previa, y retirarlo 8 horas después.
Y es fundamental que esté colocado
correctamente. Por todo esto y porque cada
vez hay nuevas opciones es que este método
cae cada vez más en desuso”,
expresa Pasqualini.
Y continúa: “El preservativo,
tanto el masculino como el femenino, tiene
una importancia extra porque protegen contra
enfermedades de transmisión sexual.
Pero, si bien el preservativo masculino
es utilizado por más del 50% de las
parejas que utilizan algún tipo de
método anticonceptivo, el preservativo
femenino no está entre los métodos
anticonceptivos más elegidos por
las mujeres y es que tiene un costo bastante
alto, no es estético, es dificultoso
de colocar correctamente y el material hace
ruido, e inicialmente, se realizaba en un
material poco tolerado por las mujeres generando
ciertas reacciones alérgicas. Suele
ser más utilizado en casos extremos
o incluso por mujeres que ejercen la prostitución
cuando el cliente se niega a utilizar el
preservativo masculino pero no tiene un
uso masivo. Luego, se cambió por
un material más flexible. El preservativo
femenino, existente hace más de una
década, se introduce en la vagina
y cumple un mecanismo de barrera que evita
los embarazos y el contagio de enfermedades
de transmisión sexual. Cubre completamente
la cavidad vaginal, la parte externa, la
vulva, parte del pubis y la zona anal también
quedan cubiertas. Pero no es muy conocido
ni muy utilizado, ya que su uso puede resultar
más complejo para la pareja que el
uso del profiláctico masculino. Uno
y otro tienen alta efectividad pero deben
ser colocados correctamente y ser utilizados
desde el comienzo de cada relación
para que sea efectivo”.
Los implantes anticonceptivos funcionan
como un método hormonal, tienen el
tamaño de un fósforo y se
insertan debajo de la piel del brazo. “Liberan
una dosis de progesterona o de etonogestrel
–según la marca- que funciona
evitando la ovulación al generar
cambios en el moco cervical y en el endometrio.
Su ventaja principal es que tiene una efectividad
de 3 años, por lo cual, la mujer
no debe preocuparse por un embarazo en ese
lapso de tiempo, tiene una efectividad de
más del 99% y es fácilmente
reversible con sólo quitar el implante.
También puede, en algunas mujeres,
reducir los dolores menstruales. Otro beneficio
es que no contiene estrógenos, lo
que permite utilizarlo en el período
de lactancia o en aquellas mujeres que tienen
contraindicaciones médicas respecto
de su uso.
Por último es importante mencionar,
aunque no es ampliamente utilizado, el anillo
vaginal. Consiste en un anillo de plástico
flexible que debe ubicarse en la parte superior
de la vagina y cambiarse en el plazo de
tres semanas, luego en el plazo de los 7
días siguientes se presentará
el período y la mujer deberá
colocarse uno nuevo. Funciona aumentando
el nivel de estrógeno y progestina
en el cuerpo durante tres semanas y así,
afecta la ovulación y genera cambios
en la mucosa del cuello uterino y el grosor
del endometrio. Además de evitar
el embarazo con un 99% de efectividad, disminuye
el riesgo de cáncer de ovarios, de
cáncer de endometrio y enfermedad
pélvica inflamatoria; disminuye los
dolores menstruales y también provoca
que las menstruaciones sean menos abundantes
y más regulares. Sin embargo, no
es recomendable si la mujer está
dando de mamar, si fuma o si sufre de obesidad,
si ha tenido problemas cardiovasculares
o severa hipertensión arterial entre
otras condiciones. En todos los casos se
requiere la consulta médica para
conocer los antecedentes y la historia clínica
y los deseos de esa mujer para decidir cuál
es el método más adecuado
en cada caso.”, especifica el Dr.
Pasqualini.
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