Sin embargo, en los últimos
años, y gracias a la creciente evidencia
de la relación entre alimentación
y calidad de vida, este interés creció,
fenómeno que se vio particularmente
reflejado en el rol preponderante que adquirió
la gastronomía en los medios de comunicación.
Diarios, revistas, televisión, radio,
etc., son eco de la problemática
actual: ¿Qué comer?
¿Por qué
comemos lo que comemos?
El hombre es un ser omnívoro. Esta
posibilidad, la de no depender de una sola
fuente alimenticia, otorgó al ser
humano una gran ventaja y libertad a la
hora de elegir los alimentos. Su capacidad
de adaptación a las diferentes contingencias
alimentarias le permitió sobrevivir
y conservar su especie.
En la alimentación intervienen tres
factores fundamentales: la cultura, la incorporación
de nutrientes y el condicionamiento psicológico
del hombre. Los hábitos alimentarios
están determinados por las pautas
culturales del grupo social al que se pertenece.
Cada cultura establece sus propias normas
culinarias específicas de inclusión
y de exclusión que la distingue de
las demás. Esto explica por qué
para algunos pueblos los reptiles y los
insectos son un manjar codiciado mientras
que para otros la sola idea de ingerirlos
provoca intensa repugnancia. Los caníbales
no sólo aprecian la carne humana
sino también la de la serpiente y
el perro. Los chinos disfrutan de las lauchas
con miel. ¿Qué opinarían
ellos de lo que comemos nosotros?
Por otra parte, la comida encierra numerosas
connotaciones emocionales y afectivas. El
imaginario del comensal es infinito y lo
condiciona a la hora de ingerir los alimentos.
¿Somos lo que
comemos o comemos lo que queremos ser?
Las comidas, las bebidas y los medicamentos
son los únicos elementos aceptados
culturalmente que pueden ser incorporados
a nuestro organismo, estableciendo una conexión
entre el mundo exterior y nuestro cuerpo.
Los alimentos ingeridos nos modifican tanto
en el plano real como en el imaginario:
aportan nutrientes necesarios para el mantenimiento
de la vida y del espíritu. Cierto
grupo de guerreros se abstenía de
comer carne de animales débiles como
la liebre porque temía perder su
coraje. Los salvajes consideraban que comiendo
carne de un animal adquirían sus
características, no solo físicas
sino también espirituales. Estas
creencias parecerían no ser exclusivas
de los hombres primitivos ya que en nuestra
propia cultura se sostienen ideas semejantes,
por ejemplo, se cree que la carne roja brinda
fuerza.
Mitos
contemporáneos
Repasemos algunos de los mitos alimentarios
de mayor repercusión en nuestros
tiempos invalidados por la ciencia.
“ El jugo de limón
en ayunas quema las grasas”
El limón es una fuente importante
de vitamina C, pero no tiene ninguna propiedad
adelgazante. Los alimentos no adelgazan
ni “queman grasas”, en todo
caso engordan menos que otros, como algunas
frutas y verduras. El limón es un
cítrico interesante porque se lo
puede utilizar en la dieta no sólo
como jugo sino también como aderezo
de ensaladas, pollo, milanesa, etc. La dosis
diaria recomendada de vitamina C (60 mg)
se cubre con la ingesta de un cítrico
por día: limón, kiwi, mandarina,
naranja o pomelo. Este requerimiento aumenta
en las personas fumadoras.
“La banana engorda”
¿ Cuántas veces escuchamos
esta frase? Esta afirmación rotunda,
¿en qué estará basada?.
Analicemos la composición de la banana:
como la mayoría de las frutas frescas
está compuesta por hidratos de carbono
y agua. No contiene grasas y el aporte proteico
es casi inexistente. Una banana mediana
(70 g) contiene aproximadamente 70 kilocalorías.
Este aporte calórico es muy similar
al de la manzana: 64 kilocalorías
cada 100 g. Sin embargo la manzana juega
un papel protagónico en las dietas
hipocalóricas mientras que la banana
no. ¿Por qué será?
Conclusión: una banana por
día no modifica el peso corporal
y contribuye a una alimentación variada,
sana y placentera.
, “No se debe
tomar líquido con la comida.”
Muchas veces escucho esta frase de mis pacientes
pero cuando les pregunto ¿por qué
no se puede?, responden: “No sé.
Dicen que no es bueno”.
El agua como cualquier otro líquido,
ocupa lugar en el estómago al ser
ingerida. Un pequeño truco
para comer menos es tomar 2 ó 3 vasos
de agua antes de la comida porque
de esta manera la sensación de saciedad
se produce más rápido y comemos
menos. Teniendo en cuenta esta particularidad,
si no consumiéramos líquidos
con la comida, tendríamos más
lugar en el estómago, más
apetito y las posibilidades de aumentar
de peso se acrecentarían. Como si
esto fuera poco, no ingerir líquidos
con las comidas hace más dificultosa
la deglución y la digestión.
“No como verduras
porque tengo divertículos.”
Los divertículos son una especie
de bolsita que se forma en las paredes de
los intestinos. Una gran proporción
de la población de la tercera edad
padece esta enfermedad sin tener conocimiento
de ello. La presencia de divertículos
no produce dolor a menos que se inflamen
(diverticulitis). En este caso particular
de inflamación es cuando se debe
suprimir el aporte de fibras y dejar al
intestino en reposo. Una vez superada esta
fase es importante la incorporación
de alimentos ricos en fibras -verduras y
frutas- ya que previenen la formación
de nuevos divertículos y evitan el
estreñimiento.
Es importante que cada individuo se asesore
sobre qué tipo de verduras se puede
consumir de acuerdo con su situación
particular, y luego se adapte convenientemente
para lograr una variedad en la dieta que
provea los nutrientes necesarios para una
vida sana.
Consejo: Las personas con diverticulitis
deben evitar el consumo de todo tipo de
semillas (de tomates, zapallitos, kiwi,
etc). Estas podrían ubicarse dentro
del divertículo e inflamarlo.
“ Como sólo
aceite de oliva porque es el mejor”
Los aceites vegetales aportan vitaminas
y “ácidos grasos esenciales”
indispensables para la vida. Si bien el
aceite de oliva es uno de los más
recomendados para bajar el nivel de colesterol
malo también el aceite de girasol
y el aceite de maíz deben incluirse
en la dieta porque aportan vitamina E (antioxidante
muy codiciado en nuestros tiempos) que no
es aportada en la misma cantidad por el
aceite de oliva. En la variedad está
la posibilidad de realizar una alimentación
con todo lo necesario para prevenir enfermedades.
¿“Por qué
me sube el colesterol si no como aceite?”
Los alimentos de origen vegetal a excepción
del coco y del cacao no contienen colesterol.
El aceite, al ser un alimento vegetal tampoco
contiene colesterol aunque no esté
especificado en las etiquetas de información
nutricional. Los alimentos perjudiciales
o ricos en colesterol son los de origen
animal: carnes muy grasas, lácteos
enteros, fiambres, sesos(cerebro), riñones,
mollejas, yema de huevo, etc.
Los aceites vegetales son un elemento indispensable
en la dieta ya que aportan ácidos
grasos esenciales que nuestro organismo
es incapaz de fabricar. El aceite
debe ser consumido todos los días
pero en pequeñas cantidades para
evitar un aporte calórico excesivo.
“ Desde que me
enteré de que tengo alto el colesterol
no como más carne”
Si bien la carne es un producto animal y
por lo tanto rico en colesterol, los cortes
magros (peceto, lomo, cuadril, nalga) de
la carne vacuna argentina pueden ser consumidos
en pequeñas cantidades sin inconveniente
alguno. No olvidemos que la carne roja aporta
proteínas, vitaminas y minerales
indispensables.
.“Utilizo margarina
en vez de manteca porque es dietética
y no aumenta el colesterol”
La margarina es de origen vegetal pero para
su elaboración se utilizan aceites
hidrogenados que tienen la particularidad
de formar ácidos grasos “trans”.
Se comprobó que este tipo de ácido
graso produce un aumento del LDL-C (colesterol
malo). Por otra parte el aporte calórico
de la margarina es muy similar al de la
manteca.
“La crema de leche
engorda más que el aceite”
El aceite contiene 100% de materia grasa;
en cambio, la crema de leche aporta aproximadamente
40% de grasa. El contenido de grasa de los
alimentos es muy importante ya que cada
gramo de grasa aporta 9 Kilocalorías.
En la práctica diaria: 1 cucharada
de postre de crema de leche tiene 50 kilocalorías,
mientras que una de aceite tiene 90 (casi
el doble). Pero como no todo lo que brilla
es oro, la desventaja que tiene la crema
con respecto al aceite es que es un alimento
de origen animal rico en colesterol.
Sugerencia: quienes no tienen problemas
de colesterol, pueden utilizar tanto aceite
como crema de leche en salsas o aderezos.
Aquellos que tienen el colesterol alto,
manejarse únicamente con aceite.
“La papa engorda”
La composición de la papa es similar
a la de los cereales como el arroz. Al igual
que éstos no tiene grasas. Tanto
la papa como los cereales aportan 100 kilocalorías
cada 100g de producto cocido. El problema
con la papa son los ingredientes que se
utilizan para cocinarlas o condimentarlas
(aceite, crema, manteca). Estos agregados
modifican sustancialmente el aporte calórico
de la papa y la convierten en un alimento
peligroso para los que cuidan la línea.
“El alcohol fija
las grasas”
No existe alimento o bebida que “fije
las grasas”. Las bebidas alcohólicas
son compañeras inseparables de las
buenas comidas pero tengamos en cuenta que
aportan calorías y que su consumo
excesivo puede ser perjudicial para la salud.
“La palta sube
el colesterol ”
Las grasas que contiene la palta, como es
un vegetal, no tienen colesterol y tampoco
lo aumentan al igual que cualquier aceite
vegetal.
“La fruta no engorda
“
Es necesario consumir 2 ó 3 frutas
diarias o sus jugos por la cantidad de vitaminas
y fibras que aportan y como prevención
del cáncer. Pero… ... a no
engañarse!: no existe ningún
alimento que no tenga “calorías”.
Gracias a que las frutas tienen mucho agua
satisfacen el apetito sin un gran aporte
calórico por cada unidad consumida.
“Como sandwiches
de jamón y queso pero les saco la
miga.”
La idea de que el pan engorda más
que los fiambres es totalmente errónea.
El jamón crudo o cocido y los quesos
tienen un alto contenido de grasa y de calorías.
Conclusión: de un sandwichito inocente
de jamón, queso y mayonesa o manteca,
lo que menos engorda es el pan por su bajo
tenor de grasa.
“Como tartas pero
les saco la masa.”
En general lo que más engorda de
las tartas es el relleno elaborado por ingredientes
de alto tenor graso: queso rallado, queso
fresco, ricota, manteca o aceite. Las tartas
verdaderamente dietéticas estarían
constituidas por: una tapa de masa dietética
o no, vegetales (de todo tipo), y claras
de huevo, sin ningún otro agregado.
“Como lentejas
y espinacas porque tienen mucho hierro.”
El hierro proveniente de las comidas puede
ser hemínico o no hemínico.
El hierro hemínico es el que se encuentra
en la carne roja, el pescado y las aves.
Este tipo de hierro es mejor utilizado por
el organismo que el no hemínico que
está presente en los vegetales (espinaca,
lenteja, acelga, etc,)
Existen además gran cantidad de factores
que actúan a favor o en contra de
la absorción del hierro. Ej: las
infusiones (té, café, mate,
etc) y las fibras provenientes de la dieta
inhiben su absorción, a diferencia
de los cítricos que la favorecen.
Una comida muy rica en hierro y bajo contenido
calórico consistiría en:
Lomo con tomate fresco y cítricos
(pomelo, naranja, mandarina o kiwi) de postre.
Esperar dos horas para tomarse un rico cafecito.
“ Las galletitas
engordan menos que el pan”
Una galletita cualquiera “de agua”
(se supone que son las que engordan menos)
están compuestas por hidratos de
carbono 70%, proteínas 8% y grasas13%.
El pan común tipo francés
se compone de hidratos de carbono 60%, proteínas
12 % y grasas 0%. El aporte calórico
total de las galletitas es de aproximadamente
430 kilocalorías y el del pan es
330 kilocalorías cada 100 g. El pan
no sólo aporta 100 calorías
menos cada 100 g., sino que además
contiene más agua y por lo tanto
da mayor sensación de saciedad. Además
un gran porcentaje de galletitas se elaboran
con grasa saturada. Este tipo de grasa es
una de las que más aumenta el colesterol.
Es probable que con los avances
de la humanidad y de la ciencia, en el siglo
XXI muchas de las afirmaciones de antaño
desaparezcan y que sean reemplazadas por
verdades comprobadas científicamente
y por lo tanto más difíciles
de desterrar. Sin embargo, no existe actualmente
ninguna cultura conocida que esté
completamente desprovista de creencias,
reglas o normas alimentarias, que no conozca
restricciones o prescripciones concernientes
a lo que hay que comer o no. El espíritu
humano requiere en forma constante de herramientas
que le den sentido a sus vivencias. Sería
interesante llegar a comprender por qué
en el pensamiento humano, la alimentación
presenta esta particularidad.
MITO
El diccionario de habla castellana define
mito como: “cosa que no tiene
realidad concreta.”
Dra. Georgina A. Alberro
Médica especialista en nutrición