Las alergias son reacciones
exacerbadas de nuestro sistema inmunológico
ante determinados factores. Está
comprobado que al comienzo del Otoño
(y también con la llegada de la primavera)
recrudecen los síntomas de las enfermedades
alérgicas, en especial de las vías
respiratorias, como la rinitis y el asma.
¿Cuáles son los factores típicos
del otoño que producen esta reagudización
de los síntomas, tales como congestión
y obstrucción nasal, lagrimeo, estornudos,
secreción nasal acuosa, tos y crisis
de asma?
En primer lugar la
llegada del frío, que afecta e irrita
las vías respiratorias, modificando
su funcionamiento y haciéndolas más
susceptibles a las infecciones, particularmente
las virosis, que proliferan en el Otoño.
La infecciones virósicas y el frío
producen cambios en las condiciones locales
de las mucosas respiratorias y en el sistema
inmunológico que "activan"
o "reactivan" la alergia. Por
ello, un resfrío o una gripe pueden
desencadenar una crisis de asma bronquial.
En segundo lugar,
al descender la temperatura se cierran las
ventanas y entonces los interiores de las
casas están poco ventilados, lo que
sumado al aumento en las condiciones de
humedad, hace que los alergenos de interior,
tales como los ácaros y también
los hongos, aumenten sus concentraciones
y contribuyan a desencadenar las crisis
de alergias respiratorias.
¡Cuidado con
las confusiones! La importancia de un diagnóstico
precoz y certero
Es muy importante señalar que no
siempre los síntomas que presenta
el paciente son "alergias", y
que muchas veces la automedicación,
por ejemplo con las famosas "gotas
nasales" o con antihistamínicos
cuyo uso se ha popularizado, pueden conducir
al enmascaramiento de cuadros de diversa
índole, cuya importancia puede ser
igual o aún mayor que la de las patologías
alérgicas, tales como rinosinusitis
crónicas, infecciosas, etc. Acudir
al médico para realizar un diagnóstico
certero es esencial para definir si se padece
de alergia u otra enfermedad, y definir
el tratamiento más adecuado. Actualmente,
la medicina cuenta con recursos poderosos
y seguros para el diagnóstico, la
prevención, el control y el tratamiento
de estas enfermedades alérgicas.
En materia de diagnóstico, lo primero
que se hace es un estudio exhaustivo con
los más modernos análisis
de laboratorio, como son los dosajes de
las inmunoglobulinas en general y de las
Inmunoglobulinas E específicas de
alergenos (RAST), así como también
de los intermediarios químicos de
la inflamación. Con ello se determina
el estado general del sistema inmunológico
y los niveles y participación de
los mecanismos de la alergia.
Con el avance del diagnóstico
por imágenes, nuevos métodos
se suman para complementar el diagnóstico
y mejorar el tratamiento. En el caso de
las alergias respiratorias, tienen gran
relevancia los Estudios Radiológicos
y la Tomografía, así como
la Espirometría Computarizada, muy
útiles para determinar el grado de
compromiso de las vías respiratorias,
así como evaluar de las capacidades
y funciones pulmonares, ayudando a detectar
o prevenir precozmente una eventual complicación
respiratoria que pueda afectar gravemente
la salud del paciente.
Una vez confirmada la etiología alergia
de la enfermedad, se realizan los Tests
de diagnóstico alergológico
específicos (Prick Test), para determinar
a qué es alérgico el paciente
y qué factores ambientales le desencadenan
los síntomas, con el objetivo de
poder implementar las medidas necesarias
para evitar el contacto con los alergenos
desencadenantes de sus padecimientos y poder
definir una inmunoterapia adecuada.
La prevención
empieza por casa
Y esto es literal, porque el primer contacto
con los agentes alergenos suele darse en
el hogar, por ejemplo con la presencia del
polvo ambiental, las mascotas, los ácaros
y hongos. A eso se suman los hábitos
domésticos ante el frío anteriormente
mencionados (cierre de ventanas, etc).
Entonces, las recomendaciones para prevenir
y atenuar los efectos del Otoño en
las personas alérgicas son:
• Ventilar la casa todo lo posible,
no "clausurar" las ventanas por
el frío.
• Limpiar más cuidadosamente
y con frecuencia los ambientes en que la
persona alérgica pasa muchas horas,
para disminuir la acumulación de
polvo y la proliferación de ácaros
y hongos.
• Evitar las aglomeraciones en los
espacios cerrados y poco ventilados, por
la expansión de las virosis respiratorias.
• Puede ser conveniente la aplicación
de las vacunas antigripales y antineumocóccica,
pero si se trata de niños, es indispensable
la consulta al pediatra.
• Ante la aparición de síntomas
respiratorios, es indispensable la consulta
en forma inmediata, para evitar la progresión
que conduce a cuadros severos y potencialmente
graves.
Tratamientos
Existen numerosos recursos farmacológicos
para controlar la enfermedad, tales como
los antihistamínicos más modernos,
los "antileucotrienos", que inhiben
las sustancias que intervienen en la inflamación,
y los corticoides de uso tópico -nasal,
bronquial, dérmico-, que son muy
seguros y eficaces (siempre que se sigan
las dosis indicadas por el médico
especialista, como todo medicamento).
Una vez que se conoce a qué es alérgica
una persona, están los tratamientos
de inmunoterapia, que funcionan como las
vacunas, donde se suministra al paciente
bajas dosis de los alergenos que lo afectan
para que su organismo desarrolle defensas
ante el mismo, lográndose su desensibilización
ante la exposición, es decir la anulación
de la respuesta alérgica.
Para obtener el máximo beneficio
de esta amplia gama de recursos, el médico
especialista "arma" un esquema
de tratamiento individualizado y adaptado
a cada paciente. Porque cada persona alérgica
reacciona ante distintos factores, con diferentes
síntomas, en distintos niveles de
intensidad y con consecuencias variables,
no existe un tratamiento universal o un
único remedio aplicable a todas las
personas alérgicas por igual. Por
eso, la consulta y el diagnóstico
certero son esenciales, ya que permiten
un perfecto control de los síntomas
de la enfermedad alérgica, evitar
su agravamiento y hasta lograr la desaparición
definitiva de la misma.
Dr. Bernardo J. Ludmer
Especialista Universitario en Alergia e
Inmunología del Centro de Diagnóstico
Dr. Enrique Rossi
cdr@cdrossi.com